La torta de yogur 123 es una de esas recetas que nunca fallan: fácil, económica y con una textura tan esponjosa que se derrite en la boca.
Se llama así porque se hace recordando su fórmula mágica: 1, 2 y 3, con medidas simples que cualquiera puede seguir.

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Perfecta para acompañar el mate, el café o para tener algo rico siempre a mano sin complicaciones.
Ingredientes
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3 huevos
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1 taza de yogur natural o de vainilla
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1 taza de aceite neutro (girasol o maíz)
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2 tazas de azúcar
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3 tazas de harina leudante
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1 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación
1. En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva bien espumosa y de un tono claro. Esto ayuda a que la torta quede liviana. Agregá el yogur, el aceite y la esencia de vainilla. Mezclá con batidor o cuchara hasta integrar bien todos los líquidos.
2. Tamizá la harina leudante directamente sobre la mezcla y unila en tres tandas, con movimientos envolventes suaves. No sobremezcles: el secreto de esta torta es mantener el aire que se incorporó al batir los huevos, así sale alta y esponjosa. Si la mezcla está muy espesa, podés agregar una o dos cucharadas de leche para aligerarla.
3. Volcá la preparación en un molde savarín o redondo, previamente enmantecado y enharinado. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante unos 40 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palito salga limpio. Dejala enfriar unos minutos antes de desmoldar para que no se rompa.
Tips y consejos:
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Variedades de yogur: podés usar yogur saborizado (de limón, durazno, frutilla o vainilla) para darle un toque distinto sin cambiar la base. Si elegís uno con trocitos de fruta, colalo un poco para que no humedezca demasiado la masa.
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Sabor extra: si te gustan los cítricos, agregá la ralladura de medio limón o de una naranja. También podés perfumarla con una cucharadita de licor o unas gotas de esencia de almendra.
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Coberturas: una vez fría, podés espolvorearla con azúcar impalpable o cubrirla con un glaseado rápido (3 cucharadas de azúcar impalpable y jugo de limón o agua caliente, mezclados hasta lograr una consistencia espesa).
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Versión marmolada: separá una parte de la mezcla y agregale una cucharada de cacao amargo. Verté las dos preparaciones en el molde y mezclá apenas con un palillo para crear el efecto marmolado.
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Conservación: guardala tapada en un recipiente hermético a temperatura ambiente, y se mantiene húmeda por varios días. También podés freezarla cortada en porciones, bien envuelta, y descongelarla a temperatura ambiente.
Una receta simple y rendidora que demuestra que con pocos ingredientes y tres pasos podés lograr una torta casera perfecta, con sabor suave y una miga espectacular.
Ideal para quienes aman lo casero y buscan un resultado garantizado.
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