Como limpiar la salamandra
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Como limpiar la salamandra

La salamandra acumula hollín, restos de ceniza y manchas negras con el uso frecuente, especialmente en los meses fríos.

Mantenerla limpia no solo mejora su aspecto, también ayuda a que funcione mejor, largue más calor y sea más segura al momento de volver a encenderla.

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Materiales

  • Guantes resistentes
  • Barbijo o pañuelo para cubrir nariz y boca
  • Cepillo de cerdas duras
  • Pala chica o recogedor
  • Balde o bolsa resistente
  • Paño seco
  • Esponja
  • Agua tibia
  • Vinagre blanco
  • Bicarbonato de sodio
  • Papel de diario o trapo viejo
  • Limpiavidrios para estufas o paño húmedo, opcional

Procedimiento

  1. Antes de empezar, asegurate de que la salamandra esté completamente apagada y fría. Nunca la limpies si todavía conserva calor, aunque parezca mínimo.
  2. Abrí la puerta y revisá el interior. Si hay restos grandes de leña, carbón o brasas viejas, retiralos con cuidado usando guantes y una pala chica.
  3. Sacá la ceniza acumulada del fondo. Lo ideal es hacerlo despacio para no levantar demasiado polvo. Colocala en un balde metálico o en una bolsa resistente.
  4. Pasá un cepillo de cerdas duras por el interior de la salamandra para despegar hollín, polvo gris y restos secos pegados a las paredes.
  5. Retirá nuevamente todo lo que haya caído al fondo. Si hace falta, repetí el cepillado hasta que el interior quede sin restos sueltos.
  6. Para limpiar el vidrio, primero pasá un paño seco para quitar la capa más superficial de hollín. Si el vidrio está muy negro, humedecé apenas una esponja con agua tibia y vinagre blanco.
  7. Frotá el vidrio con movimientos suaves. Si la mancha está muy pegada, podés poner un poco de bicarbonato sobre la esponja húmeda y limpiar sin raspar con fuerza.
  8. Retirá los restos con un paño limpio y apenas húmedo. Después secá bien el vidrio para que no queden marcas.
  9. Limpiá la parte exterior con un paño seco o apenas humedecido. Si la salamandra es negra o de hierro, evitá empaparla porque la humedad puede favorecer manchas u óxido.
  10. En las zonas donde haya polvo de ceniza pegado por fuera, pasá primero un cepillo seco y después un paño. Esto ayuda a no embarrar la suciedad.
  11. Revisá las entradas de aire y las ranuras. Si están tapadas con ceniza o polvo, limpialas con un cepillo chico para que la salamandra respire mejor al encenderla.
  12. Una vez limpia, dejá la puerta abierta unos minutos para que se ventile bien y termine de secarse cualquier humedad.

Tips y consejos

  • La ceniza puede seguir caliente durante muchas horas. Por seguridad, conviene retirarla solo cuando estés seguro de que está completamente fría.
  • No uses agua en exceso dentro de la salamandra. La humedad puede dañar el hierro, dejar olor y favorecer la aparición de óxido.
  • Para el vidrio, evitá cuchillos, espátulas metálicas o virulana fuerte. Pueden rayarlo y dejar marcas permanentes.
  • Si la suciedad del vidrio está muy adherida, es mejor repetir la limpieza dos veces antes que frotar con demasiada fuerza.
  • Una capa muy fina de ceniza en el fondo puede ayudar al próximo encendido, pero si hay demasiada acumulación, la salamandra pierde rendimiento y ensucia más.
  • Si la usás seguido, conviene hacer una limpieza liviana cada pocos días y una limpieza más profunda una vez por semana.
  • El caño o tiraje también debe revisarse cada tanto. Si se acumula demasiado hollín, puede afectar la salida del humo y volverse peligroso.
  • Para una limpieza profunda del conducto, lo más seguro es llamar a alguien especializado, sobre todo si notás humo hacia adentro, olor fuerte o dificultad para encender.

Con una limpieza regular, la salamandra queda más prolija, calienta mejor y se usa con mayor seguridad.

La clave es trabajar siempre en frío, retirar la ceniza con cuidado y evitar el exceso de agua sobre las partes metálicas.

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