Con esta receta sencilla vas a preparar unos pancitos caseros tiernos, suaves y dorados, ideales para acompañar cualquier comida o disfrutar recién salidos del horno.
Lo mejor es que todo se hace en un solo bol y con ingredientes básicos, logrando una masa elástica, aireada y muy rendidora.

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Perfectos para tener siempre a mano en casa.
Ingredientes
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500 ml de agua tibia
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250 ml de leche a temperatura ambiente
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10 g de levadura seca para pan (o 30 g de levadura fresca)
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40 ml de aceite (de girasol o de oliva suave)
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1 kg de harina de trigo común (0000)
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1 y ½ cucharadita de sal (8 g)
Para el dorado
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1 cucharada colmada de yogur natural (25 g)
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10 ml de aceite
Preparación
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En un bol grande, colocá el agua tibia, la leche, la levadura y el aceite. Mezclá por un minuto para activar la levadura (si usás levadura fresca, disolvela bien).
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Agregá la harina y la sal, cuidando que la sal no toque directamente la levadura. Mezclá con una cuchara o espátula hasta que no queden puntos secos. La masa quedará pegajosa, pero es normal.
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Cubrí el bol y dejá reposar hasta que duplique su tamaño.
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Con la mano humedecida o una espátula, tomá un borde de la masa, estirá suavemente y doblá hacia el centro. Girá el bol un cuarto de vuelta y repetí este movimiento 8 a 10 veces.
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Dejá descansar 5 minutos y repetí otra ronda de pliegues. Esto le dará fuerza y elasticidad sin necesidad de amasado.
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Volvé a cubrir el bol y dejá leudar nuevamente hasta que casi duplique su volumen. La masa estará lista cuando al presionar con un dedo, la marca vuelva lentamente sin desaparecer del todo.
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Volcá la masa sobre la mesa y dividila en 40 porciones.
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Boleá cada pieza rápidamente y colocalas sobre una bandeja rectangular engrasada. Cubrilas con un mantel y dejalas reposar 30 minutos para que no se encojan al darles forma.
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Precalentá el horno a 250 °C durante al menos 20 minutos.
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Con los dedos apenas aceitados, presioná el centro de cada bolita hacia los bordes para formar discos de 6 a 8 cm de diámetro y 1 cm de grosor. No las aplastes demasiado, deben conservar aire.
Para el pincelado
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Mezclá el yogur con el aceite hasta emulsionar y formá una mezcla uniforme.
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Pincelá una capa fina sobre cada pan.
Horneado
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Llevá la bandeja al horno bien caliente (250 °C).
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Horneá de 8 a 12 minutos, o hasta que los panes estén ligeramente dorados. El tiempo puede variar según el horno y el grosor.
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Retirá y colocá los panes sobre una rejilla durante 10 a 15 minutos. Al enfriarse, la corteza se ablandará quedando tierna y flexible.
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Repetí el proceso con las piezas restantes, manteniendo las que aún no van al horno cubiertas para evitar que se resequen.
Tips y consejos:
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No agregues harina extra, si la masa se pega, humedecé o aceità tus manos.
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No pongas la sal directamente sobre la levadura para no inactivar su efecto.
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Si querés conservarlos por más tiempo, una vez fríos podés congelarlos; al momento de servir, calentá en horno a 200 °C por 3 o 4 minutos.
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Para un toque más sabroso, podés espolvorear semillas antes del horneado.
Estos pancitos son ideales para acompañar comidas, preparar sándwiches o disfrutar solos.
Con un kilo de harina, vas a obtener unas 40 unidades suaves, aireadas y con un dorado perfecto.
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