Estas gomitas caseras son una opción simple y divertida para preparar en casa con pocos ingredientes y sin complicaciones.
Quedan suaves por dentro, con una textura elástica y un exterior apenas azucarado, muy similares a las clásicas gomitas de colores.

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Además, se pueden personalizar fácilmente cambiando sabores o líquidos según lo que tengas a mano.
Ingredientes
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2 sobres de gelatina sin sabor en polvo
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1 sobre de gelatina de sabor (frutilla, limón, naranja o el que prefieras)
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300 g de azúcar
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200 ml de agua, leche o jugo
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Aceite de girasol, cantidad necesaria para los moldes
Preparación
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Colocá el agua, la leche o el jugo elegido en una cacerola mediana y llevá a fuego bajo.
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Agregá el azúcar y mezclá hasta que se disuelva por completo.
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Incorporá el sobre de gelatina de sabor y los dos sobres de gelatina sin sabor, mezclando constantemente con cuchara de madera o espátula.
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Mantené la preparación a fuego muy bajo durante unos 10 minutos, revolviendo sin parar, evitando que hierva en todo momento.
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Retirá del fuego cuando la mezcla esté completamente homogénea y sin grumos.
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Aceitá ligeramente los moldes para cubitos o gomitas con aceite de girasol, retirando el excedente con papel de cocina.
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Volcá la mezcla caliente en los moldes con cuidado.
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Dejá reposar a temperatura ambiente hasta que las gomitas estén completamente firmes.
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Desmoldá con cuidado y, si lo deseás, rebozá cada gomita en azúcar para darles el acabado clásico.
Tips y consejos:
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Es importante no dejar que la mezcla hierva, ya que el exceso de temperatura puede afectar la textura final de las gomitas.
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Si usás jugo, conviene colarlo previamente para evitar pulpas o fibras que alteren la consistencia.
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El azúcar del rebozado se adhiere mejor cuando las gomitas están apenas secas, pero no completamente frías.
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Para un acabado más prolijo, dejá las gomitas destapadas durante unas horas antes de rebozarlas.
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Podés usar moldes pequeños para lograr gomitas más parejas y fáciles de manipular.
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Si las querés más firmes, podés sumar medio sobre extra de gelatina sin sabor.
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Se conservan bien durante varios días guardadas en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco.
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Cambiando el sabor de la gelatina y el líquido base, se obtienen combinaciones diferentes sin modificar la receta.
El resultado son gomitas caseras coloridas, brillantes y con una textura muy lograda, ideales para tener listas en casa y disfrutar en cualquier momento.
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