Una receta bien casera, rendidora y perfecta para resolver una comida sin complicaciones.
Las papas quedan suaves por dentro, con un toque dorado por fuera, y el chorizo aporta todo ese sabor intenso que hace la diferencia. Ideal para compartir y disfrutar algo simple pero muy rico.

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Ingredientes
- 1 kg de papas
- 2 chorizos frescos o colorados
- 2 cebollas grandes
- 3 cucharadas de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- 1 cucharadita de pimentón (dulce o ahumado)
- Perejil fresco picado
Preparación
- Lavá bien las papas y cortalas en trozos medianos, tratando de que todos tengan un tamaño parecido para que se cocinen de manera uniforme. Podés dejar la piel si te gusta una textura más rústica.
- Colocá las papas en una olla con agua y sal, y hervilas durante unos 8 a 10 minutos. La idea es que queden apenas tiernas, no completamente cocidas, para que después no se desarmen. Escurrilas y dejalas reposar unos minutos.
- Cortá el chorizo en rodajas y las cebollas en tiras gruesas. Esto permite que la cebolla mantenga textura y no desaparezca durante la cocción.
- En una fuente para horno amplia, colocá las papas junto con el chorizo y la cebolla. Agregá el aceite, sal, pimienta y pimentón. Mezclá bien con cuidado para que todo quede bien distribuido.
- Llevá la fuente a horno fuerte (200°C) durante 40 a 50 minutos. Es importante que la fuente esté destapada para que los ingredientes se doren correctamente.
- A mitad de cocción, retirá la fuente y mezclá suavemente para que el dorado sea parejo en todos los lados.
- En los últimos minutos, dejá la preparación sin mover para que se forme ese dorado más intenso en la base, que le da un sabor especial al plato.
- Retirá del horno y, antes de servir, agregá perejil fresco picado por encima para darle un toque de frescura.
Tips y consejos:
- No te saltees el hervor previo de las papas. Este paso es clave para lograr una textura perfecta: tiernas por dentro y con mejor dorado después en el horno.
- Usá una fuente lo suficientemente grande. Si los ingredientes están muy amontonados, se cocinan al vapor en lugar de dorarse, y el resultado cambia completamente.
- Elegí un buen chorizo, ya que es el que va a aportar la mayor parte del sabor. Uno con buen contenido de grasa ayuda a que todo el plato quede más sabroso sin necesidad de agregar demasiado aceite.
- Si querés sumar más sabor, podés incorporar un diente de ajo picado junto con la cebolla o un poco de ají molido para darle un toque distinto.
- No tapes la fuente en ningún momento. El secreto de este plato está en que la humedad se evapore y permita que todo se dore correctamente.
- Si notás que se seca demasiado durante la cocción, podés agregar un chorrito mínimo de aceite, pero en general el chorizo ya libera suficiente grasa.
- Para un mejor resultado final, dejá reposar la preparación unos minutos antes de servir. Esto ayuda a que los sabores se asienten y el plato gane más intensidad.
- El perejil fresco al final no es solo decorativo: aporta frescura y equilibra los sabores más intensos del chorizo.
Un plato simple, bien casero y lleno de sabor, ideal para cualquier día de la semana.
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