Pollo a la mostaza con puerros y arroz cremoso
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Pollo a la mostaza con puerros y arroz cremoso

Este pollo a la mostaza combina piezas doradas con una salsa suave, sabrosa y llena de puerros tiernos.

El arroz cremoso absorbe parte de esa salsa y completa un plato abundante, ideal para un almuerzo casero. La mostaza aporta intensidad sin tapar el sabor del pollo.

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Ingredientes

Para el pollo a la mostaza

  • 600 g de pechuga de pollo
  • 2 puerros
  • 2 cucharadas de mostaza
  • 200 ml de crema de leche
  • 100 ml de caldo de pollo
  • 1 cucharada de manteca
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 diente de ajo
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • 1 cucharadita de tomillo u orégano
  • Perejil picado, opcional

Para el arroz cremoso

  • 250 g de arroz
  • 700 ml de caldo de verduras o pollo, aproximadamente
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 cucharada de manteca
  • 50 g de queso rallado
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto

Preparación

  1. Cortá las pechugas de pollo en porciones medianas y de grosor parejo. Condimentalas con sal, pimienta y tomillo.
  2. Calentá el aceite y la manteca en una sartén amplia. Dorá el pollo a fuego medio-alto durante unos minutos de cada lado, hasta que tome un buen color en la superficie.
  3. Retirá las piezas de la sartén y reservalas en un plato. No es necesario que estén completamente cocidas, porque terminarán de hacerse dentro de la salsa.
  4. Lavá muy bien los puerros, especialmente entre las capas, y cortalos en rodajas finas. Picá también el ajo.
  5. En la misma sartén, agregá los puerros y cocinalos a fuego medio durante 5 minutos. Sumá el ajo y continuá la cocción durante unos segundos, evitando que se dore demasiado.
  6. Incorporá la mostaza y mezclá con los puerros. Agregá el caldo y raspá suavemente el fondo de la sartén para recuperar todos los sabores del pollo.
  7. Verté la crema de leche y revolvé hasta obtener una salsa uniforme. Probá y ajustá la cantidad de sal y pimienta.
  8. Volvé a colocar el pollo dentro de la sartén. Cociná a fuego bajo durante 10 a 15 minutos, hasta que esté completamente cocido y la salsa tome una consistencia cremosa.
  9. Para preparar el arroz, picá la cebolla y cocinala en una cacerola con la manteca hasta que quede transparente.
  10. Agregá el arroz y mezclá durante un minuto para que los granos se impregnen con la manteca.
  11. Incorporá una parte del caldo caliente y cociná a fuego medio, revolviendo de vez en cuando. A medida que el líquido se absorba, añadí más caldo en pequeñas cantidades.
  12. Continuá la cocción hasta que el arroz esté tierno y conserve una consistencia cremosa. Puede que no sea necesario utilizar todo el caldo.
  13. Retirá la cacerola del fuego, agregá el queso rallado y mezclá hasta que se funda. Condimentá con pimienta y corregí la sal.
  14. Serví una porción de arroz cremoso y acomodá el pollo a la mostaza a un costado. Terminá con abundante salsa de puerros y perejil picado.

Tips y consejos

  • Cortá el pollo en piezas similares para que todas se cocinen de manera pareja. Si algunas quedan demasiado gruesas, pueden permanecer crudas en el centro mientras las demás se secan.
  • Dorá el pollo sin moverlo constantemente. Dejarlo unos minutos de cada lado permite formar una superficie sabrosa y mejora el color final del plato.
  • Lavá los puerros con atención, porque suelen conservar tierra entre sus capas. Podés cortarlos primero y enjuagarlos dentro de un colador.
  • Utilizá una mostaza de sabor equilibrado. Si es demasiado intensa, comenzá con una cucharada y agregá más después de probar la salsa.
  • La crema no debe hervir con demasiada fuerza. Mantené una cocción suave para que la salsa conserve una textura lisa y no se reduzca excesivamente.
  • Agregá el caldo al arroz de manera gradual. Así podrás controlar mejor el punto y evitar que quede seco o demasiado líquido.
  • Incorporá el queso rallado con el fuego apagado. El calor residual será suficiente para fundirlo y mantener una textura cremosa.

El punto ideal se consigue cuando el pollo permanece jugoso, la salsa se adhiere suavemente y el arroz queda cremoso sin perder por completo la forma de sus granos.

Servilo apenas esté listo para disfrutar mejor su textura.

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