Una receta bien completa, con un pollo jugoso y lleno de sabor gracias a un adobo intenso, acompañado de papines dorados y bien condimentados.
La cocción conjunta permite que todos los jugos se integren, logrando un resultado espectacular. Ideal para una comida abundante y casera.

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Ingredientes
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1 pollo entero
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800 g de papines
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4 cucharadas de aceite
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3 dientes de ajo
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1 cucharada de pimentón
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1 cucharadita de ají molido
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1 cucharadita de orégano
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1 cucharadita de tomillo
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1 cucharada de mostaza
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2 cucharadas de jugo de limón
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Sal y pimienta a gusto
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Perejil fresco picado
Preparación
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Limpiar bien el pollo y secarlo con papel para que el adobo se adhiera mejor.
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En un bowl mezclar el aceite, el ajo picado, el pimentón, el ají molido, el orégano, el tomillo, la mostaza, el jugo de limón, la sal y la pimienta hasta formar una pasta bien aromática.
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Untar todo el pollo con este adobo, masajeando bien para que penetre en la piel y en cada parte. Si es posible, dejar reposar al menos 1 hora para intensificar el sabor.
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Lavar bien los papines y, si son grandes, cortarlos a la mitad. Colocarlos en un recipiente y condimentarlos con aceite, sal, pimienta, un poco de pimentón y orégano.
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Disponer los papines en una fuente para horno formando una base pareja y colocar el pollo encima.
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Llevar al horno precalentado a 180 °C y cocinar durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos, rociando cada tanto con los jugos de la cocción para mantener la carne jugosa.
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A mitad de cocción, mover los papines para que se impregnen bien con los jugos y se doren de manera uniforme.
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Cuando el pollo esté bien dorado por fuera y cocido por dentro, subir la temperatura unos minutos para lograr una piel más crocante.
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Retirar del horno, dejar reposar unos minutos y espolvorear con perejil fresco picado antes de servir.
Consejos:
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Dejar reposar el pollo con el adobo mejora muchísimo el sabor final.
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No pelar los papines ayuda a que queden más firmes y sabrosos.
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Bañar el pollo con sus propios jugos durante la cocción lo mantiene húmedo.
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Usar una fuente amplia permite que todo se dore mejor.
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Si querés un toque extra, podés agregar un poco de manteca sobre el pollo antes de hornear.
Una preparación simple pero muy potente en sabor, perfecta para disfrutar bien caliente con todo su jugo y aroma.
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