Una preparación simple pero con muchísimo sabor, ideal para una comida rápida o una guarnición que se roba toda la atención.
La combinación de zapallitos tiernos con huevo logra una textura suave y húmeda, perfecta para disfrutar recién hecho. Es una receta económica, rendidora y muy versátil.

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Ingredientes
- 3 zapallitos medianos
- 3 huevos
- 1 cebolla chica
- 2 cucharadas de aceite o manteca
- 2 cucharadas de queso rallado
- Sal y pimienta a gusto
- 1 cucharada de crema (opcional, para más cremosidad)
Preparación
- Lavá bien los zapallitos y cortalos en cubos medianos, sin pelarlos para conservar sabor y textura.
- Picá la cebolla bien fina para que se integre mejor en la preparación.
- En una sartén amplia, calentá el aceite o la manteca y agregá la cebolla. Cociná a fuego medio hasta que esté transparente.
- Incorporá los zapallitos y cociná removiendo de vez en cuando hasta que estén tiernos. Este paso es clave: deben quedar blandos pero no desarmados.
- Si largan mucha agua, subí un poco el fuego y cociná unos minutos más para que evapore el exceso.
- Batí los huevos en un bowl con sal y pimienta.
- Bajá el fuego y agregá los huevos a la sartén. Mezclá suavemente mientras se cocinan para lograr una textura cremosa.
- Sumá el queso rallado y, si querés, la crema para darle más suavidad.
- Cociná apenas unos minutos más hasta que el huevo esté cocido pero todavía húmedo.
- Retirá del fuego y serví inmediatamente para aprovechar su mejor textura.
Consejos:
- No cocines de más los zapallitos: si se pasan, pierden textura y quedan demasiado blandos.
- El secreto está en controlar el agua que largan, para que el revuelto no quede aguado.
- Cocinar a fuego medio-alto al principio ayuda a evaporar líquidos más rápido.
- Los huevos no deben cocinarse en exceso, ya que el calor residual termina de darles el punto justo.
- Agregar el huevo con el fuego bajo evita que se seque y quede tipo tortilla.
- El queso aporta sabor y ayuda a ligar mejor la preparación.
- La crema es opcional, pero mejora mucho la textura final.
- Podés sumar ajo o un toque de nuez moscada para darle más profundidad de sabor.
- Servirlo caliente es fundamental para disfrutar su cremosidad.
- Si lo recalentás, hacelo suave para no secarlo.
Una receta rápida, sabrosa y muy práctica, perfecta para resolver una comida sin perder calidad ni sabor.
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