Esta salsa de tomate casera es una preparación básica, sabrosa y muy versátil.
Se cocina lentamente con ajo, cebolla, hierbas y aceite de oliva hasta lograr una textura espesa y un sabor equilibrado, ideal para pastas, pizzas, lasañas, carnes o guisos.

Te recomendamos: Pierogi caseros de papa, cebolla y repollo
Ingredientes
- 2 kg de tomates maduros
- 1 cebolla mediana
- 3 dientes de ajo
- 4 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de orégano seco
- 1 cdita de azúcar, opcional
- 1 puñado de hojas de albahaca fresca
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
Preparación
- Lavá muy bien los tomates y realizá un corte pequeño en forma de cruz en la base de cada uno.
- Colocalos en una olla con agua hirviendo durante 45 segundos. Retiralos y pasalos inmediatamente a un recipiente con agua fría.
- Quitales la piel, cortalos por la mitad y retirales la parte dura del centro. Si preferís una salsa con menos semillas, también podés eliminarlas.
- Cortá los tomates en cubos pequeños o procesalos brevemente, según la textura que quieras obtener.
- Pelá la cebolla y picala bien fina. Picá también los dientes de ajo.
- Calentá el aceite de oliva en una olla amplia a fuego medio-bajo.
- Agregá la cebolla y cocinala durante 6 a 8 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que esté transparente y tierna.
- Incorporá el ajo y cociná durante 1 minuto más. Evitá que se dore demasiado porque podría darle un sabor amargo a la salsa.
- Añadí los tomates, el orégano, una pizca de sal y un poco de pimienta negra.
- Mezclá bien y cociná a fuego medio hasta que la preparación comience a hervir suavemente.
- Bajá el fuego y cociná la salsa sin tapar durante 45 a 60 minutos. Revolvé ocasionalmente para evitar que se adhiera al fondo.
- A medida que se cocine, aplastá los trozos de tomate con una cuchara de madera para conseguir una textura más uniforme.
- Probá la salsa. Cuando los tomates estén demasiado ácidos, agregá la cdita de azúcar y mezclá bien.
- Incorporá las hojas de albahaca durante los últimos 10 minutos de cocción.
- Continuá cocinando hasta que la salsa se reduzca, quede espesa y presente un color rojo intenso.
- Retirá la albahaca si utilizaste las hojas enteras y ajustá la cantidad de sal y pimienta.
- Para obtener una salsa completamente lisa, procesala con una licuadora de mano. Si preferís una preparación rústica, dejala con los trozos de tomate.
- Distribuí la salsa caliente en frascos limpios o dejala enfriar antes de guardarla en recipientes herméticos.
Tips y consejos
- Elegí tomates bien maduros, firmes y de color rojo intenso. Los tomates perita son una excelente opción porque tienen más pulpa y menos líquido.
- No cocines el ajo a fuego fuerte. Solo necesita unos segundos para liberar su aroma.
- La salsa debe cocinarse destapada para que el exceso de líquido pueda evaporarse.
- Revolvé con mayor frecuencia durante los últimos minutos, cuando la preparación comienza a espesarse.
- El azúcar no es indispensable. Utilizala únicamente para corregir la acidez de los tomates.
- La albahaca se agrega hacia el final para conservar mejor su aroma fresco.
- Podés sumar una hoja de laurel durante la cocción y retirarla antes de guardar la salsa.
- Para preparar una salsa más intensa, agregá 1 cda de extracto de tomate junto con los tomates frescos.
- Conservá la salsa en la heladera durante un máximo de 4 días.
- También podés congelarla en porciones durante aproximadamente 3 meses.
- Para conservarla durante más tiempo en frascos, es necesario utilizar un procedimiento seguro de esterilización y envasado.
Esta salsa casera concentra el sabor natural del tomate y puede convertirse en la base de muchísimas comidas.
Prepará una buena cantidad, dividila en porciones y tenela siempre lista para resolver tus recetas.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra