Estos triangulitos hojaldrados de queso son una opción salada bien tentadora para la merienda.
Quedan dorados, con muchas capas en la masa y un relleno de queso suave que se funde al hornearse, logrando un resultado casero que vale cada paso.

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Ingredientes
Para la masa casera:
- 300 gr de harina común
- 1 cdita de sal
- 180 gr de manteca fría
- 140 ml de agua fría aprox.
- 1 cdita de jugo de limón o vinagre, opcional
Para el relleno:
- 250 gr de queso cremoso, muzzarella o un queso que funda bien
- 50 gr de queso rallado, opcional
- Pimienta a gusto
- Orégano, opcional
Para pincelar:
- 1 huevo
- 1 cda de leche
Preparación
- Colocá la harina y la sal en un bowl grande. Agregá 30 gr de manteca fría en cubitos y deshacela con los dedos hasta que se integre apenas con la harina.
- Sumá el agua fría de a poco, junto con el jugo de limón o vinagre si lo usás, y uní hasta formar una masa. No hace falta amasarla demasiado: apenas tiene que quedar lisa y firme.
- Envolvé la masa y dejala descansar 20 minutos en la heladera.
- Mientras tanto, colocá los 150 gr de manteca restantes entre dos papeles y aplastala con palote hasta formar un rectángulo parejo. Llevá nuevamente a la heladera unos minutos para que quede bien fría, pero flexible.
- Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada, formando un rectángulo. Colocá la manteca fría en el centro y cerrá la masa sobre ella como si fuera un sobre.
- Estirá con cuidado en una sola dirección hasta formar un rectángulo largo. Hacé un pliegue simple: llevá un extremo hacia el centro y luego el otro arriba, como si doblaras una carta.
- Girá la masa, envolvela y llevála a la heladera 20 minutos. Repetí este estirado y pliegue 3 veces más, siempre dejando descansar en frío entre vuelta y vuelta. Así se van formando las capas del hojaldre.
- Una vez lista, dejá reposar la masa 20 minutos más en frío antes de usarla.
- Cortá el queso en bastoncitos o porciones chicas. Si querés, mezclalo con un poco de queso rallado, pimienta y orégano.
- Estirá la masa hasta dejarla de unos 3 mm de grosor. Cortá cuadrados de aproximadamente 10 a 12 cm.
- Colocá un poco de relleno en el centro o sobre una mitad de cada cuadrado. Cerrá formando triángulos y presioná bien los bordes con los dedos o con un tenedor para que no se abran en el horno.
- Acomodá los triangulitos sobre una placa con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno.
- Mezclá el huevo con la leche y pincelá la superficie. Si querés, podés hacerles una marquita suave arriba con cuchillo, sin cortar hasta el relleno.
- Llevá a horno precalentado a 200°C durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén bien dorados, inflados y con el queso apenas asomando.
- Retiralos del horno y dejalos reposar 5 minutos antes de servir, para que el queso se asiente un poco y no queme tanto al comerlos.
Tips y consejos
- Trabajá siempre con frío: en este tipo de masa, la manteca fría es clave para que se formen las capas. Si notás que se ablanda demasiado, llevá la masa otra vez a la heladera antes de seguir.
- No amases de más al principio: la masa base solo tiene que unirse. Si la trabajás demasiado, puede quedar más dura y perder parte de esa textura hojaldrada.
- Estirá con cuidado: no hace falta apretar demasiado con el palote. Lo importante es mantener una forma pareja para que las vueltas queden prolijas.
- No pongas demasiado relleno: si te pasás con el queso, puede escaparse al hornearse y mojar la masa. Con una cantidad moderada quedan mejor cerrados y más prolijos.
- Sellá bien los bordes: este paso evita que se abran en el horno. Podés humedecer apenas el borde con agua si hace falta, sobre todo si la masa tiene harina por fuera.
- Usá un queso que funda bien: el queso cremoso, la muzzarella o una mezcla de ambos funcionan muy bien. Si querés más sabor, podés sumar un poco de queso rallado duro en el relleno.
- Hornealos con buena temperatura: el hojaldre necesita calor fuerte al comienzo para levantar bien. Si el horno está flojo, pueden quedar más chatos y pesados.
- Conservación: recién hechos son cuando mejor quedan, pero también podés guardarlos 1 o 2 días en un recipiente cerrado. Para devolverles textura, calentá unos minutos en horno, no en microondas.
Son ideales para acompañar el mate o servir en una bandeja cuando querés algo salado, casero y rendidor.
Quedan con una masa bien dorada, muchas capas y un relleno de queso que siempre tienta.
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