Las tortitas azucaradas son uno de esos clásicos que siempre se disfrutan en casa.
Crujientes por fuera, suaves por dentro y con ese toque de azúcar que las hace irresistibles, son perfectas para acompañar unos mates, un café con leche o simplemente para una merienda en familia.

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Además, no requieren horno y se hacen con ingredientes simples que siempre tenemos a mano.
Ingredientes
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400 g de harina común (000 o 0000)
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200 ml de leche tibia
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2 cucharadas de azúcar
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1 cucharadita de sal
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1 sobrecito de azúcar vainillado o unas gotitas de esencia de vainilla
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1 cucharada de levadura seca
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1 huevo
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1 cucharada de manteca derretida
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Aceite para freír
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Azúcar extra para espolvorear
Preparación
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En un bol mezclá la leche tibia con el azúcar y la levadura seca. Dejá reposar 10 minutos hasta que la mezcla espume y la levadura se active.
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Sumá el huevo, la sal y la esencia de vainilla. Mezclá bien para integrar.
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Incorporá de a poco la harina tamizada y empezá a amasar hasta lograr una masa suave y homogénea.
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Agregá la manteca derretida y seguí amasando hasta que quede lisa y elástica.
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Tapá la masa con un paño limpio y dejala descansar unos 40 minutos hasta que duplique su tamaño.
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Una vez leudada, estirá la masa con palo de amasar, cortá rectángulos y haceles un corte en el centro. Entrecruzá las tiras para darles la forma característica trenzada.
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Poné las piezas formadas en una bandeja y dejalas reposar 20 minutos más para que tomen volumen.
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Calentá abundante aceite en una sartén y freí las tortitas a fuego medio hasta que estén doradas de ambos lados.
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Retiralas y colocalas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
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Con ellas aún tibias, pasalas por azúcar para que queden bien dulces y tentadoras.
Consejos
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Podés reemplazar la leche por agua si querés una versión más ligera, aunque con leche quedan más esponjosas.
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Si preferís, se pueden espolvorear con azúcar mezclada con canela para un sabor distinto.
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Para que queden bien aireadas, es importante no freírlas con el aceite demasiado caliente: de esa manera se cocinan parejas sin quemarse.
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Son ideales para comer recién hechas, pero si sobran, podés recalentarlas unos segundos en horno bajo para que recuperen su textura.
Estas tortitas azucaradas fritas son un verdadero clásico de la cocina casera: fáciles, rápidas y con un sabor que conquista a grandes y chicos por igual.
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