Los fosforitos de jamón y queso son un clásico infalible para una picada rápida, una merienda salada o para resolver una visita inesperada.
Se hacen en minutos, con pocos ingredientes y sin complicaciones.

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Dorados, crocantes y con el queso bien fundido, siempre quedan espectaculares.
Ingredientes
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12 tapas para empanadas hojaldradas o 2 tapas de tarta
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200 g de jamón cocido
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200 g de queso en fetas (pategrás, tybo o mozzarella)
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1 huevo
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½ taza de azúcar
Opcionales:
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Queso rallado
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Pimentón u otros condimentos suaves
Preparación
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Colocá las tapas de empanadas o la masa de tarta sobre la mesada. Si usás tapas redondas, estiralas apenas con palo de amasar y cortalas en cuadrados parejos.
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En un bowl, batí el huevo hasta que quede bien integrado. Si querés, podés sumar un toque de mostaza o algún condimento suave.
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Pincelá uno de los lados de cada cuadrado de masa con el huevo batido.
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Cortá el jamón y el queso del tamaño de la masa y colocá una capa de jamón y otra de queso sobre cada cuadrado.
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Doblá la masa cubriendo el relleno y presioná suavemente los bordes para sellar sin aplastar.
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Acomodá los fosforitos en una placa para horno, pincelalos nuevamente con huevo y espolvorealos con azúcar.
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Llevá a horno fuerte precalentado a 200 °C y cociná durante 5 minutos, o hasta que estén bien dorados y el queso completamente fundido.
Tips y consejos:
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Usá las tapas bien frías para que el hojaldre leve mejor y quede más crocante al hornearse.
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Elegí quesos que fundan bien, como tybo, mozzarella o pategrás, para lograr una textura cremosa y pareja.
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No sobrecargues el relleno, ya que demasiado jamón o queso puede hacer que los fosforitos se abran durante la cocción.
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El azúcar espolvoreada por encima es clave para lograr el sabor clásico del fosforito y el contraste dulce-salado característico.
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Sellá los bordes con suavidad, presionando apenas con los dedos, para evitar que el queso se escape sin arruinar el hojaldre.
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Podés armarlos con anticipación y guardarlos crudos en la heladera durante varias horas antes de hornear.
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También se pueden freezar ya armados; se cocinan directo del freezer, agregando solo uno o dos minutos más de horno.
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Para una versión más salada, reemplazá el azúcar por queso rallado, semillas de sésamo o un toque de pimentón dulce.
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Si querés que queden bien parejos y prolijos, acomodalos separados entre sí en la bandeja para que el calor circule mejor.
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Son ideales para picadas, cumpleaños y reuniones, ya que se comen con la mano y se pueden hacer en grandes cantidades.
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Acompañalos con salsas suaves como mayonesa casera, mostaza o una salsa de yogur para sumar otra textura al plato.
Una receta rápida, económica y rendidora que demuestra que con pocos ingredientes se puede preparar algo riquísimo en minutos y quedar bien en cualquier ocasión.
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