Esta fainá combina una base suave y sabrosa con cebolla y una buena capa de queso gratinado.
Queda dorada por arriba, tierna por dentro y con una textura firme que permite cortarla fácilmente en porciones.

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Ingredientes
- 250 gr de harina de garbanzo
- 700 ml de agua
- 3 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de sal
- Pimienta, a gusto
- 2 cebollas medianas
- 200 gr de mozzarella rallada
- 50 gr de queso parmesano rallado
- 1 cdita de orégano
- Aceite, cantidad necesaria para la fuente
Preparación
- Colocá la harina de garbanzo en un bol amplio y agregá el agua de a poco mientras mezclás con batidor de mano para evitar que se formen grumos.
- Sumá el aceite de oliva, la sal y un poco de pimienta. Mezclá nuevamente hasta obtener una preparación bastante líquida y uniforme.
- Dejá reposar la mezcla durante unos 20 a 30 minutos. Mientras tanto, cortá las cebollas en tiras finas.
- Calentá una sartén con apenas aceite y cociná la cebolla a fuego medio durante unos minutos, hasta que se ablande y empiece a tomar un poco de color. No hace falta caramelizarla por completo.
- Aceitá bien una fuente redonda o una pizzera y llevála vacía al horno precalentado a 220 °C durante unos 5 minutos para que tome temperatura.
- Retirá con cuidado la fuente caliente y volcá la mezcla de fainá.
- Distribuí por encima la cebolla cocida y agregá la mozzarella rallada de manera pareja. Terminá con parmesano y un poco de orégano.
- Llevá nuevamente al horno durante 20 a 25 minutos, hasta que la fainá esté firme y la superficie bien dorada.
- Si querés un gratinado más marcado, dejala los últimos 2 o 3 minutos con calor fuerte desde arriba.
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de cortar para que mantenga mejor la forma.
Tips y consejos
- Mezclá el agua de a poco con la harina de garbanzo para evitar grumos.
- El reposo previo ayuda a que la harina se hidrate mejor y la textura quede más pareja.
- Calentar la fuente antes de colocar la mezcla ayuda a formar una base más firme y ligeramente crocante.
- No agregues demasiada cebolla húmeda porque puede dificultar el dorado de la superficie.
- Si la mozzarella larga mucho líquido, conviene escurrirla antes de usarla.
- Podés combinar mozzarella con provolone si querés un sabor más intenso.
- La fainá no debe quedar demasiado alta; una capa de unos 2 cm funciona muy bien para conseguir una buena cocción.
- Dejala descansar unos minutos después del horno para poder cortar porciones más prolijas.
- Se puede recalentar en horno fuerte durante unos minutos para recuperar mejor la textura.
Queda dorada, con el queso bien gratinado y el sabor suave de la cebolla acompañando la base de garbanzo.
Es una preparación simple, rendidora y muy fácil de servir en porciones.
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