Este cheesecake combina una base suave de galletitas con un relleno cremoso de queso y una cobertura intensa de membrillo.
Es un postre simple, vistoso y con una textura bien húmeda en el centro.

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Ingredientes
Para la base
- 200 g de galletitas de vainilla
- 90 g de manteca derretida
Para el relleno
- 600 g de queso crema
- 200 ml de crema de leche
- 150 g de azúcar
- 3 huevos
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cda de maicena
- Ralladura de 1/2 limón, opcional
Para la cobertura
- 300 g de dulce de membrillo
- 3 a 4 cdas de agua
- 100 g de dulce de membrillo extra para cortar en cubos
Preparación
- Triturar las galletitas hasta obtener una textura fina y mezclarlas con la manteca derretida.
- Colocar la mezcla en la base de un molde desmontable de aproximadamente 22 cm y presionar bien con una cuchara.
- Llevar el molde a la heladera mientras se prepara el relleno.
- Colocar el queso crema en un bowl junto con el azúcar y mezclar suavemente hasta integrar.
- Agregar la crema de leche, la vainilla y, si se desea, la ralladura de limón.
- Incorporar los huevos de a uno, mezclando lo justo después de cada incorporación.
- Agregar la maicena tamizada y mezclar hasta obtener una preparación lisa y uniforme.
- Volcar el relleno sobre la base de galletitas y alisar la superficie.
- Llevar a horno precalentado a 160 °C durante 50 a 60 minutos. El centro debe quedar apenas tembloroso al mover suavemente el molde.
- Apagar el horno y dejar el cheesecake dentro durante unos 20 minutos con la puerta entreabierta.
- Retirar, dejar enfriar a temperatura ambiente y luego llevar a la heladera durante al menos 6 horas.
- Para la cobertura, colocar el dulce de membrillo en una cacerola junto con el agua y calentar a fuego bajo hasta obtener una preparación espesa y brillante.
- Dejar entibiar y distribuir sobre el cheesecake frío.
- Cortar el membrillo restante en pequeños cubos y colocarlos por encima antes de servir.
Tips y consejos
- Usá todos los ingredientes del relleno a temperatura ambiente para lograr una textura más pareja.
- No batas demasiado después de agregar los huevos, porque incorporar mucho aire puede hacer que el cheesecake se agriete.
- Una cocción suave ayuda a conservar un centro más cremoso.
- No esperes a que quede completamente firme dentro del horno; termina de asentarse al enfriarse.
- Para una textura todavía más delicada, podés cocinarlo a baño María.
- Si el dulce de membrillo está muy firme, agregá el agua de a poco hasta conseguir una cobertura que pueda extenderse sin quedar líquida.
- El reposo en heladera es fundamental para que pueda cortarse bien sin perder cremosidad.
- Para servirlo, conviene retirarlo de la heladera unos 10 minutos antes.
Queda suave y cremoso por dentro, con el contraste justo entre el queso y el sabor intenso del membrillo.
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