La carlota de durazno es un postre frío, fácil de preparar y con una presentación que siempre sorprende.
Es cremosa, ligera y perfecta para compartir en reuniones familiares o en cualquier ocasión especial.

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Con pocos ingredientes y sin necesidad de horno, se convierte en una receta ideal para quienes buscan algo delicioso sin complicarse.
Ingredientes
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1 lata de duraznos en almíbar
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1 paquete de galletas María o vainillas
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1 lata de leche condensada (397 g)
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1 lata de leche evaporada (354 ml)
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190 g de queso crema (a temperatura ambiente)
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Almíbar de la lata de duraznos (reservar)
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Duraznos extra en rodajas para decorar (opcional)
Preparación
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Preparar la mezcla cremosa
Colocá en la licuadora la leche condensada, la leche evaporada, el queso crema y 5–6 mitades de durazno. Procesá hasta obtener una crema suave y uniforme, con un sabor bien integrado. -
Hidratar las galletas
Pasá las galletas María rápidamente por el almíbar de los duraznos. Este paso les dará sabor y humedad, pero evitá dejarlas mucho tiempo en el líquido para que no se rompan. -
Armar la carlota
En recipientes individuales o en un molde grande, colocá una capa de galletas en la base. Cubrí con una capa de crema y repetí el proceso alternando capas de galletas y mezcla, hasta llegar arriba. Terminá siempre con una capa de crema para un acabado prolijo. -
Decorar
Distribuí rodajas de durazno sobre la superficie y, si querés, añadí un poco del almíbar en forma de hilos para darle brillo y un toque más vistoso. -
Refrigerar
Tapá y llevá a la heladera por al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche para que las galletas absorban bien la crema y la carlota quede firme y consistente.
Consejos:
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Si querés una versión más ligera, podés usar galletas integrales y queso crema light.
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También se puede variar la fruta: probá con frutillas, ananá o mango en lugar de durazno.
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Para una presentación más vistosa, prepará la carlota en vasos o recipientes transparentes, alternando las capas de manera prolija.
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Añadí ralladura de limón a la mezcla para un contraste fresco y aromático.
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Si no tenés galletas María, se pueden reemplazar por vainillas u otro tipo de galletitas dulces.
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No olvides el tiempo de reposo: es clave para lograr la textura perfecta.
Un postre fresco, cremoso y fácil de preparar, que combina lo mejor de lo casero con una presentación irresistible.
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