Como hacer biscuits caseros crocantes
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Como hacer biscuits caseros crocantes

Los biscuits caseros son una masa dulce clásica, ideal para acompañar el mate, el té o el café.

Tienen una textura seca, crocante y liviana, con ese sabor simple de panadería de antes.

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Además, se preparan con ingredientes básicos y quedan perfectos para guardar varios días en un frasco.

Ingredientes

  • 500 gr de harina leudante
  • 150 gr de azúcar
  • 100 gr de manteca
  • 2 huevos
  • 100 ml de leche
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • Ralladura de 1 limón o 1 naranja
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar extra para espolvorear, opcional

Preparación

  1. Colocá en un bowl la manteca junto con el azúcar y mezclá hasta lograr una preparación cremosa.
  2. Agregá los huevos de a uno, mezclando bien después de cada incorporación.
  3. Sumá la esencia de vainilla y la ralladura de limón o naranja para darle más aroma a la masa.
  4. Incorporá la harina leudante junto con la pizca de sal, alternando con la leche de a poco.
  5. Uní todo hasta formar una masa suave, firme y fácil de manejar, sin trabajarla de más.
  6. Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y formá una pieza alargada, similar a un pan bajo.
  7. Ubicala en una placa enmantecada o con papel manteca y espolvoreá un poco de azúcar por encima si querés una superficie más dorada y sabrosa.
  8. Llevá a horno a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la masa esté firme y apenas dorada.
  9. Retirá la preparación, dejala reposar unos minutos y dividila en biscuits alargados del tamaño que prefieras.
  10. Volvé a acomodarlos en la placa y llevá nuevamente al horno a 160 °C durante 15 a 20 minutos, dándolos vuelta a mitad de cocción para que queden bien secos y crocantes.
  11. Retiralos cuando estén dorados, firmes y con textura crocante. Dejalos reposar antes de servir o guardar.

Tips y consejos

  • Para que los biscuits queden bien crocantes, la segunda cocción es fundamental. Ese paso ayuda a secarlos mejor y les da la textura clásica que se ve en la imagen.
  • No trabajes demasiado la masa después de agregar la harina. Si la manipulás mucho, pueden quedar más duros y menos delicados.
  • La ralladura de limón o naranja mejora mucho el sabor, porque le da un perfume casero sin tapar el gusto suave de la masa.
  • Si querés un resultado más parecido al de panadería, podés espolvorear una fina capa de azúcar antes de la primera cocción. Eso deja una superficie más dorada y apenas brillante.
  • Para que salgan parejos, tratá de formar una pieza alargada con el mismo grosor en toda su extensión. Así se cocinan de manera uniforme y quedan más prolijos.
  • Si los querés más dulces, podés sumar 30 gr más de azúcar, pero sin excederte demasiado para que no pierdan esa textura seca y crocante.
  • También podés agregar unas gotitas de esencia de almendras o una cdita de miel para darles un sabor distinto, manteniendo la base clásica.
  • Se conservan muy bien en frasco o lata hermética. Lo ideal es guardarlos cuando ya estén completamente reposados para que no junten humedad.

Estos biscuits caseros son simples, rendidores y perfectos para tener siempre algo dulce listo para la merienda.

Con una buena segunda cocción, quedan crocantes, dorados y con ese sabor clásico que acompaña cualquier infusión.

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