Un licor clásico, aromático y refrescante, ideal para servir bien frío después de las comidas.
El limoncello casero tiene un sabor mucho más natural que el comprado, con ese perfume a limón que lo hace único. Requiere paciencia, pero el resultado vale totalmente la pena.

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Ingredientes
- 8 a 10 limones (preferentemente con cáscara gruesa y sin tratar)
- 750 ml de alcohol apto para consumo (alcohol etílico o vodka fuerte, mínimo 40°)
- 500 g de azúcar
- 650 ml de agua
Preparación
- Lavá bien los limones para quitar cualquier suciedad o residuo de la cáscara.
- Pelá los limones usando un pelapapas o cuchillo, retirando solo la parte amarilla. Evitá la parte blanca porque aporta amargor.
- Colocá todas las cáscaras en un frasco grande de vidrio con tapa hermética.
- Agregá el alcohol, asegurándote de que cubra completamente las cáscaras.
- Cerrá el frasco y dejalo reposar en un lugar oscuro y fresco durante 7 a 10 días. Durante este tiempo, el alcohol va a extraer todo el aroma y color del limón.
- Agitá el frasco suavemente una vez por día para ayudar a la maceración.
- Pasado el tiempo de reposo, prepará un almíbar colocando el agua y el azúcar en una olla. Calentá a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo. No hace falta que hierva fuerte.
- Dejá enfriar completamente el almíbar antes de usarlo. Este paso es importante para no alterar el alcohol.
- Colá el alcohol para retirar todas las cáscaras, usando un colador fino o tela.
- Mezclá el alcohol filtrado con el almíbar frío y revolvé bien para integrar.
- Embotellá el limoncello en botellas limpias y cerradas.
- Llevá a la heladera o freezer y dejalo reposar al menos 2 o 3 días antes de consumir.
Tips y consejos:
- Usá limones de buena calidad. La cáscara es el ingrediente principal, así que cuanto más aromáticos sean, mejor va a ser el resultado.
- Evitá sí o sí la parte blanca de la cáscara. Es el error más común y el que arruina el sabor, dejándolo amargo.
- Si usás alcohol etílico, asegurate de que sea apto para consumo. Si preferís algo más suave, podés usar vodka, aunque el sabor final puede ser un poco más ligero.
- El tiempo de maceración puede variar. Cuanto más lo dejes, más intenso será el sabor. Podés probar a partir del día 7 y decidir según tu gusto.
- El almíbar tiene que estar completamente frío antes de mezclarlo con el alcohol. Si está caliente, puede evaporar parte del alcohol y cambiar el equilibrio del licor.
- Ajustá el dulzor a tu gusto. Si lo preferís menos dulce, podés reducir un poco la cantidad de azúcar o agregar más alcohol.
- Filtrá bien el líquido para que quede limpio y sin restos. Si querés un resultado más prolijo, podés colarlo dos veces.
- Guardalo en el freezer. El limoncello no se congela completamente por el alcohol, pero queda con una textura ideal para servir bien frío.
- Servilo en vasos pequeños y fríos. Esto realza el sabor y lo hace mucho más refrescante.
- Con el tiempo, el sabor mejora. Si podés dejarlo reposar unos días más en botella, va a ganar equilibrio y suavidad.
Un clásico que podés hacer en casa con pocos ingredientes y mucha personalidad, perfecto para disfrutar en cualquier ocasión especial o como cierre de una buena comida.
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