Estas torrejitas son una opción simple y rendidora, con una textura rústica que combina bordes crocantes con un interior suave y jugoso.
La mezcla de acelga y zanahoria se luce en cada bocado, logrando un plato casero que funciona perfecto para cualquier momento del día.

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Ingredientes
- 1 atado grande de acelga
- 1 zanahoria grande rallada gruesa
- 2 huevos
- 3 cucharadas de harina
- 1/2 cebolla chica (opcional)
- 50 g de queso rallado (opcional)
- Sal y pimienta a gusto
- Aceite para cocinar
Preparación
- Lavá bien la acelga, separá las hojas de los tallos y cocinalas en agua hirviendo durante unos minutos hasta que estén tiernas.
- Escurrilas muy bien, dejalas enfriar y picalas finamente. Es importante retirar la mayor cantidad de agua posible para que la mezcla no quede líquida.
- En un bowl, colocá la acelga picada junto con la zanahoria rallada cruda.
- Si usás cebolla, picála bien chiquita y cocinala en una sartén hasta que esté blanda y apenas dorada. Luego incorporala a la mezcla.
- Agregá los huevos, la harina, el queso rallado, sal y pimienta.
- Mezclá bien hasta obtener una preparación húmeda, algo rústica y con las verduras bien visibles, no completamente homogénea.
- Calentá una sartén con un poco de aceite a fuego medio.
- Tomá porciones con una cuchara y colocalas directamente en la sartén, sin darles forma perfecta. Aplastalas apenas para que se cocinen de manera pareja.
- Cociná unos minutos de cada lado hasta que estén bien doradas por fuera pero mantengan un interior húmedo.
- Retiralas y apoyalas sobre papel absorbente si querés quitar el exceso de aceite.
Tips y consejos:
- Escurrir bien la acelga es clave para lograr torrejitas firmes y que no se desarmen.
- La zanahoria rallada gruesa aporta mejor textura y se luce más en el resultado final.
- No hace falta que queden perfectas: cuanto más irregulares, más caseras y atractivas resultan.
- Si la mezcla queda muy húmeda, podés agregar un poco más de harina.
- Para un sabor más intenso, podés sumar ajo picado o un toque de nuez moscada.
- Se pueden hacer al horno si preferís una versión más liviana, aunque la sartén da mejor dorado.
- También se pueden freezar ya cocidas y recalentar sin problema.
Son prácticas, sabrosas y muy versátiles, ideales para tener siempre como opción rápida sin resignar sabor ni textura.
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