Esta compota de ciruelas es un postre simple, vistoso y muy aromático, ideal para servir solo o acompañar con crema, yogur natural o una bocha de helado.
Las ciruelas quedan tiernas, jugosas y cubiertas por un almíbar intenso, con ese color bordó profundo que la vuelve muy tentadora.

Te recomendamos: Cómo hacer Zabaglione italiano bien cremoso, aireado y con sabor tradicional
Es una receta práctica para aprovechar fruta madura y transformarla en un postre casero con mucho sabor.
Ingredientes
- 800 g de ciruelas maduras, pero firmes
- 180 g de azúcar
- 250 ml de agua
- 1 rama de canela
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cda de jugo de limón
- 1 trocito de cáscara de limón o naranja, opcional
- 1 pizca de sal
Preparación
- Lavá bien las ciruelas bajo agua fría y secalas con cuidado. Es importante elegir frutas maduras, pero que todavía conserven cierta firmeza, porque durante la cocción se ablandan y largan bastante jugo.
- Cortá las ciruelas por la mitad y retirales el carozo. Si son muy grandes, podés cortarlas en cuartos; si son chicas, conviene dejarlas en mitades para que se vean mejor al servir. No hace falta pelarlas, ya que la piel ayuda a darle color al almíbar y mantiene mejor la forma de la fruta.
- En una cacerola amplia, colocá el agua, el azúcar, la rama de canela, la pizca de sal y la cáscara de limón o naranja si decidís usarla. Llevá a fuego medio y mezclá apenas hasta que el azúcar se disuelva.
- Cuando el líquido empiece a hervir suave, agregá las ciruelas con la parte cortada hacia abajo. Bajá un poco el fuego y cociná durante 8 a 10 minutos, sin revolver demasiado, para que la fruta no se rompa.
- Sumá el jugo de limón y la esencia de vainilla. Mové la cacerola con suavidad para que el almíbar cubra bien todas las ciruelas. El limón ayuda a equilibrar el dulzor y realza el color natural de la fruta.
- Continuá la cocción durante 5 a 8 minutos más, hasta que las ciruelas estén tiernas y el almíbar tome un color bordó intenso. El tiempo puede variar según el punto de madurez de la fruta: si están muy maduras, se cocinan más rápido.
- Retirá del fuego y dejá reposar la compota dentro de la misma cacerola durante unos minutos. En ese descanso, las ciruelas terminan de absorber el almíbar y el sabor de la canela queda más integrado.
- Pasá la compota a un bowl de vidrio o a una fuente profunda. Servila tibia o fría, con una cuchara ya colocada para que se vea lista para comer. También podés guardarla en la heladera en un recipiente tapado.
Tips y consejos:
- Elegí ciruelas rojas o moradas para lograr un almíbar de color más intenso. Las variedades más oscuras suelen dejar un tono más profundo y atractivo.
- No cocines la fruta de más. La idea es que quede tierna, pero todavía reconocible, con mitades visibles y una textura jugosa.
- Si querés un almíbar más espeso, retirás las ciruelas cuando estén listas y dejás reducir el líquido unos minutos más a fuego bajo. Después volvés a unir todo.
- La rama de canela aporta aroma sin invadir. Si usás canela molida, agregá muy poca cantidad para que no enturbie el almíbar.
- Para una versión más perfumada, podés sumar una estrella de anís o un clavo de olor, pero siempre en poca cantidad.
- Queda muy bien servida con crema apenas batida, yogur natural espeso, helado de crema o una porción de bizcochuelo simple.
- Si la preparás de un día para el otro, el sabor queda más asentado y el almíbar toma mejor color.
Esta compota de ciruelas es una receta sencilla, pero con una presencia muy atractiva en la mesa.
Con pocos ingredientes se logra un postre aromático, jugoso y lleno de color, perfecto para disfrutar tibio o bien frío según el momento.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra