Este pastel de sémola es de esas preparaciones simples y caseras que quedan suaves, húmedas y con una textura muy particular.
Se hace con ingredientes básicos y al enfriarse toma cuerpo, aunque por dentro sigue quedando cremoso.

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Ingredientes
- 1 litro de leche
- 150 gr de sémola
- 120 gr de azúcar
- 3 huevos
- 50 gr de manteca
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 1 cdita de canela
- 1 pizca de sal
- Manteca extra para el molde
Preparación
- Colocá la leche en una olla junto con el azúcar, la ralladura de limón y la pizca de sal.
- Llevá a fuego medio hasta que esté bien caliente, sin necesidad de que hierva fuerte.
- Agregá la sémola en forma de lluvia mientras revolvés constantemente con cuchara de madera o batidor.
- Cociná durante unos 5 a 7 minutos, siempre mezclando, hasta que la preparación espese y se despegue ligeramente del fondo.
- Retirá del fuego y agregá la manteca y la esencia de vainilla. Mezclá hasta integrar.
- Dejá entibiar unos minutos.
- Batí ligeramente los huevos en otro recipiente y agregalos de a poco a la mezcla de sémola, revolviendo continuamente para que se integren bien.
- Enmantecá una fuente o molde rectangular y volcá la preparación.
- Alisá la superficie y espolvoreá ligeramente con canela.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante unos 30 a 35 minutos, hasta que la superficie quede dorada y el centro esté firme pero todavía húmedo.
- Retirá del horno y dejá reposar al menos 20 minutos antes de cortar.
- Podés servirlo tibio, cuando el interior está más cremoso, o frío, cuando adquiere una textura más firme.
Tips y consejos:
- Agregá la sémola de a poco para evitar que se formen grumos.
- No cocines demasiado la mezcla en la olla porque después continúa espesándose en el horno.
- La ralladura de limón aporta aroma sin tapar el sabor suave de la sémola.
- Si preferís una superficie más marcada, podés agregar un poco más de canela antes de hornear.
- Para conseguir la textura de la imagen, conviene servirlo tibio y sacar la porción con cuchara.
- Una vez frío, se puede conservar en la heladera durante 2 o 3 días.
Queda con una superficie ligeramente dorada y un interior húmedo, suave y cremoso, ideal para acompañar con café, mate o una infusión.
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