Este postre helado combina la frescura del limón con la suavidad de la crema y la textura clásica de las vainillas.
Es fácil, rinde mucho y queda ideal para preparar con anticipación, ya que necesita frío para tomar consistencia.

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Perfecto para días calurosos o cuando querés un postre que luzca sin complicarte.
Ingredientes
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12 vainillas
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300 ml de crema de leche bien fría
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1 cucharada de azúcar
Para el almíbar de naranja:
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100 g de azúcar
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1 cáscara de naranja
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100 ml de agua
Para la crema de limón:
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300 ml de jugo de limón
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6 huevos
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300 g de azúcar
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20 g de manteca fría
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3 cucharadas de fécula de maíz
Preparación
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Prepará el almíbar colocando en una olla el azúcar, la cáscara de naranja y el agua. Llevá a hervor 5 minutos, retiralo y dejalo entibiar.
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Cubrí el fondo de una fuente con las vainillas, formando una capa pareja.
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Bañalas con la mitad del almíbar tibio, usando cuchara o pincel. Deben humedecerse bien sin romperse.
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Para la crema de limón, colocá todos sus ingredientes en un bol apto para baño María y cociná a fuego medio, revolviendo siempre durante unos 20 minutos, sin superar los 75°C.
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Cuando espese, retirala del calor y dejala enfriar por completo, mezclando cada tanto para evitar que forme costra.
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Batí la crema de leche fría con la cucharada de azúcar hasta lograr una chantilly firme. Distribuila sobre la primera capa de vainillas.
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Sumá otra capa de vainillas, presioná apenas y mojá con el resto del almíbar.
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Cubrí todo con la crema de limón ya fría y llevá la fuente a la heladera por un mínimo de 4 horas, o idealmente de un día para otro para que quede más firme y helado.
Tips y consejos:
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Para intensificar el sabor cítrico, agregá un poco de ralladura de limón al batido de chantilly.
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Si querés un postre más firme, dejalo unas horas en el freezer y pasalo a la heladera 20 minutos antes de servir.
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Probalo también con almíbar de mandarina o pomelo para variar el aroma.
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Si las vainillas están muy secas, humedecelas un poco más, pero siempre sin empaparlas para que mantengan estructura.
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La crema de limón queda perfecta cuando tiene textura espesa pero suave; si queda demasiado densa, agregá una cucharadita de agua caliente y mezclá bien.
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Al servir, decorá con ralladura fresca de limón o con gajitos finos para un toque más vistoso.
Un postre fresco, fácil y con un sabor cítrico que encanta en cualquier mesa.
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