Cómo hacer Rosquillas Azucaradas al horno
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Cómo hacer Rosquillas Azucaradas al horno

Las rosquillas azucaradas al horno son una alternativa más ligera a las fritas, pero igual de ricas y esponjosas.

Son ideales para acompañar el mate, el café o una merienda en familia.

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Con pocos ingredientes y un paso a paso sencillo, podés disfrutar de unas rosquillas caseras irresistibles.

Ingredientes

  • 3 huevos

  • 4 cucharadas de manteca o margarina

  • 1 taza de azúcar

  • 1 pizca de sal

  • 1 cucharada de levadura seca (o 1 cdita de polvo para hornear)

  • 3 a 4 tazas de harina de trigo (aprox., hasta lograr el punto justo)

  • Azúcar extra para espolvorear (después del horneado)

Preparación

  1. En un bol grande, batir los huevos junto con el azúcar, la manteca blanda y la pizca de sal hasta obtener una crema homogénea y aireada. Este paso es importante para que las rosquillas queden esponjosas.

  2. Agregar la levadura seca y comenzar a incorporar la harina de a poco, mezclando primero con cuchara de madera y luego con las manos.

  3. Amasar suavemente hasta conseguir una masa lisa, tierna y que no se pegue en las manos. La cantidad de harina puede variar, por eso es mejor agregarla de a poco hasta lograr el punto adecuado.

  4. Dividir la masa en porciones pequeñas, formar rollitos y unir las puntas para dar forma a las rosquillas.

  5. Colocarlas en una bandeja para horno previamente enmantecada y enharinada, dejando un espacio entre cada una porque crecerán durante la cocción.

  6. Precalentar el horno a 180 °C y hornear entre 25 y 30 minutos, hasta que estén ligeramente doradas y cocidas en su interior.

  7. Retirar del horno y, mientras aún estén tibias, pasarlas por azúcar refinada para que se adhiera mejor y queden con ese acabado característico.

Consejos:

  • Si querés un aroma especial, podés agregar a la masa ralladura de limón o de naranja.

  • Para unas rosquillas más tiernas, reemplazá parte de la harina común por harina leudante.

  • Si preferís una capa más crocante de azúcar, podés pintarlas con un poco de manteca derretida apenas salgan del horno y luego pasarlas por azúcar.

  • También podés cubrirlas con canela mezclada con azúcar para darles un toque distinto.

  • Conservá las rosquillas en un recipiente hermético para que se mantengan frescas por más tiempo. Si se endurecen, podés calentarlas unos minutos en horno bajo para que recuperen suavidad.

Estas rosquillas azucaradas al horno son fáciles de preparar, rendidoras y con un sabor que recuerda a las meriendas caseras de antes.

Una receta perfecta para compartir y disfrutar en cualquier momento del día.

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