El secreto de las tortas fritas de la abuela que casi nadie cuenta
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El secreto de las tortas fritas de la abuela que casi nadie cuenta ¡Te devuelven a la infancia!

Las tortas fritas forman parte de esas recetas que no necesitan presentación. Son simples, económicas y están cargadas de recuerdos.

Pero aunque parezcan fáciles, hay pequeños detalles en la preparación que marcan una diferencia enorme entre unas tortas fritas comunes y esas que quedan livianas, infladas justo lo necesario y con un sabor inolvidable.

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Ingredientes

  • 500 g de harina común

  • 1 cucharadita de sal

  • 50 g de grasa vacuna o manteca

  • 250 ml de agua tibia

  • Aceite o grasa para freír

  • Azúcar para espolvorear

Preparación

  1. Colocá la harina en un bowl amplio y mezclala con la sal para que se distribuya de manera uniforme.

  2. Agregá la grasa a temperatura ambiente y comenzá a integrarla con los dedos hasta lograr una textura arenosa. Este paso es importante para que la masa quede liviana y no pesada.

  3. Incorporá el agua tibia de a poco, mezclando hasta formar una masa suave. No debe quedar dura ni pegajosa; si hace falta, ajustá con una cucharada más de agua.

  4. Pasá la masa a la mesada y amasá durante unos minutos hasta obtener un bollo liso. Tapalo con un repasador y dejalo descansar 15 minutos para que la harina se hidrate bien.

  5. Dividí la masa en bollitos parejos y estiralos en forma de discos finos, sin aplastar demasiado los bordes.

  6. Acá aparece el verdadero secreto que usaban muchas abuelas y casi nadie menciona: antes de freírlas, pincelá apenas cada disco con una capa finísima de grasa derretida y doblalos suavemente sobre sí mismos, sin apretar. Luego volvé a estirarlos con cuidado. Este paso crea pequeñas capas internas que, al freírse, generan una textura más aireada por dentro y una superficie crocante, sin quedar aceitosas.

  7. Una vez estiradas nuevamente, haceles un pequeño agujero en el centro para evitar que se inflen de más.

  8. Calentá aceite o grasa en una sartén profunda a fuego medio. La temperatura es clave: deben burbujear apenas al entrar, no dorarse de golpe.

  9. Freí las tortas fritas de a pocas por vez, dándolas vuelta hasta que estén bien doradas y parejas. Retiralas y dejalas escurrir sobre papel absorbente.

  10. Espolvorealas con azúcar mientras todavía están calientes para que se adhiera mejor.

Tips y consejos:

  • El pincelado con grasa y el reestirado es lo que marca la diferencia en la textura final.

  • La masa no debe trabajarse en exceso después del descanso.

  • Usar grasa en lugar de aceite aporta un sabor más tradicional.

  • Si querés un dorado parejo, mantené siempre la misma temperatura del aceite.

  • No apiles las tortas fritas calientes, así conservan su crocancia.

  • Se disfrutan mejor recién hechas, tibias.

Estas tortas fritas no solo salen riquísimas, sino que esconden ese detalle en la preparación que transforma una receta simple en algo especial.

Doradas, livianas y con sabor a cocina de antes, son de esas cosas que siguen funcionando generación tras generación.

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