Bizcochitos de grasa caseros
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Bizcochitos de grasa caseros

Los bizcochitos de grasa son un clásico sencillo, crocante y con ese sabor bien casero que siempre funciona.

Se preparan con pocos ingredientes, llevan un descanso corto y quedan con una textura firme por fuera y apenas aireada por dentro.

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Ingredientes

  • 500 gr de harina 000
  • 150 gr de grasa vacuna
  • 250 ml de agua tibia
  • 15 gr de levadura fresca
  • 10 gr de sal
  • 1 cdita de azúcar

Preparación

  1. Colocá la levadura fresca en un recipiente pequeño junto con el azúcar y un poco del agua tibia. Mezclá y dejá reposar durante unos minutos, hasta que empiece a formar espuma en la superficie.
  2. Poné la harina en un bol amplio y agregá la sal. Hacé un hueco en el centro e incorporá la grasa vacuna blanda. Empezá a unir con las manos hasta distribuirla entre la harina.
  3. Sumá la levadura activada y agregá el resto del agua tibia de a poco. Mezclá hasta formar una masa y después pasala a la mesa.
  4. Amasá durante unos minutos, hasta obtener una masa lisa, pareja y firme. Tapala con un repasador limpio y dejala descansar durante 20 a 30 minutos.
  5. Estirá la masa hasta dejarla de aproximadamente 1 cm de espesor. Doblala por la mitad y volvé a estirarla. Repetí este procedimiento una vez más para conseguir una textura con un poco más de capas.
  6. Realizá un último estirado, dejando la masa de unos 7 u 8 mm de espesor. Cortá los bizcochitos con un cortante redondo pequeño y acomodalos sobre una placa apenas engrasada.
  7. Pinchá la superficie de cada bizcochito varias veces con un tenedor. Dejalos descansar otros 10 minutos mientras terminás de calentar el horno.
  8. Cocinalos en horno precalentado a 200 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén ligeramente dorados en la superficie y bien cocidos en la base.

Tips y consejos

  • La grasa debe estar blanda para poder integrarla con facilidad, pero no completamente líquida. Si está demasiado caliente, puede modificar la textura final de la masa.
  • Agregá el agua de a poco. Dependiendo de la harina, puede ser necesario utilizar apenas menos o un poco más para conseguir una masa firme que no se pegue en las manos.
  • No trabajes la masa con harina de más durante el estirado. Si se pega ligeramente, espolvoreá apenas la mesa, porque un exceso puede hacer que los bizcochitos queden demasiado secos.
  • Los dobleces ayudan a formar pequeñas capas, pero no hace falta repetirlos demasiadas veces. Dos vueltas son suficientes para mantener la textura clásica sin convertirlos en una masa excesivamente hojaldrada.
  • El grosor también influye en el resultado. Si los hacés demasiado finos, quedarán muy secos; si quedan demasiado gruesos, pueden perder parte de esa textura crocante característica.
  • Pincharlos antes de hornear evita que se inflen demasiado y ayuda a que mantengan una forma baja y pareja.
  • Para conservarlos mejor, esperá a que estén completamente fríos y guardalos en una lata o recipiente con cierre hermético. Así mantienen su textura durante varios días.

Quedan dorados, crocantes y con el sabor clásico de los bizcochitos de grasa de siempre, perfectos para tener listos en casa y disfrutar en cualquier momento.

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