Los bizcochitos de grasa son un clásico sencillo, crocante y con ese sabor bien casero que siempre funciona.
Se preparan con pocos ingredientes, llevan un descanso corto y quedan con una textura firme por fuera y apenas aireada por dentro.

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Ingredientes
- 500 gr de harina 000
- 150 gr de grasa vacuna
- 250 ml de agua tibia
- 15 gr de levadura fresca
- 10 gr de sal
- 1 cdita de azúcar
Preparación
- Colocá la levadura fresca en un recipiente pequeño junto con el azúcar y un poco del agua tibia. Mezclá y dejá reposar durante unos minutos, hasta que empiece a formar espuma en la superficie.
- Poné la harina en un bol amplio y agregá la sal. Hacé un hueco en el centro e incorporá la grasa vacuna blanda. Empezá a unir con las manos hasta distribuirla entre la harina.
- Sumá la levadura activada y agregá el resto del agua tibia de a poco. Mezclá hasta formar una masa y después pasala a la mesa.
- Amasá durante unos minutos, hasta obtener una masa lisa, pareja y firme. Tapala con un repasador limpio y dejala descansar durante 20 a 30 minutos.
- Estirá la masa hasta dejarla de aproximadamente 1 cm de espesor. Doblala por la mitad y volvé a estirarla. Repetí este procedimiento una vez más para conseguir una textura con un poco más de capas.
- Realizá un último estirado, dejando la masa de unos 7 u 8 mm de espesor. Cortá los bizcochitos con un cortante redondo pequeño y acomodalos sobre una placa apenas engrasada.
- Pinchá la superficie de cada bizcochito varias veces con un tenedor. Dejalos descansar otros 10 minutos mientras terminás de calentar el horno.
- Cocinalos en horno precalentado a 200 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén ligeramente dorados en la superficie y bien cocidos en la base.
Tips y consejos
- La grasa debe estar blanda para poder integrarla con facilidad, pero no completamente líquida. Si está demasiado caliente, puede modificar la textura final de la masa.
- Agregá el agua de a poco. Dependiendo de la harina, puede ser necesario utilizar apenas menos o un poco más para conseguir una masa firme que no se pegue en las manos.
- No trabajes la masa con harina de más durante el estirado. Si se pega ligeramente, espolvoreá apenas la mesa, porque un exceso puede hacer que los bizcochitos queden demasiado secos.
- Los dobleces ayudan a formar pequeñas capas, pero no hace falta repetirlos demasiadas veces. Dos vueltas son suficientes para mantener la textura clásica sin convertirlos en una masa excesivamente hojaldrada.
- El grosor también influye en el resultado. Si los hacés demasiado finos, quedarán muy secos; si quedan demasiado gruesos, pueden perder parte de esa textura crocante característica.
- Pincharlos antes de hornear evita que se inflen demasiado y ayuda a que mantengan una forma baja y pareja.
- Para conservarlos mejor, esperá a que estén completamente fríos y guardalos en una lata o recipiente con cierre hermético. Así mantienen su textura durante varios días.
Quedan dorados, crocantes y con el sabor clásico de los bizcochitos de grasa de siempre, perfectos para tener listos en casa y disfrutar en cualquier momento.
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