Este cheesecake tiene una textura increíblemente suave y cremosa, con un sabor delicado que lo hace distinto al clásico.
La combinación de mascarpone con vainilla le da un resultado más fino y equilibrado, ideal para quienes buscan algo simple pero que luzca como de pastelería.

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Es de esas recetas que sorprenden desde el primer corte.
Ingredientes
- 300 g de galletitas dulces
- 120 g de manteca derretida
- 400 g de queso crema
- 400 g de mascarpone
- 180 g de azúcar
- 4 huevos
- 200 ml de crema de leche
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- 1 cucharada de harina
Preparación
- Triturá las galletitas hasta que queden bien finas, sin trozos grandes. Esto es clave para que la base quede pareja y firme.
- Mezclá las galletitas con la manteca derretida hasta lograr una textura húmeda, similar a arena mojada.
- Colocá esta mezcla en un molde desmontable, presionando bien con una cuchara o vaso para que quede compacta y nivelada. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
- En un bowl grande, colocá el queso crema junto con el mascarpone y mezclá suavemente hasta obtener una crema lisa, sin grumos.
- Agregá el azúcar y seguí mezclando hasta integrar completamente.
- Incorporá los huevos de a uno, mezclando despacio después de cada agregado. Evitá batir en exceso para no incorporar aire.
- Sumá la crema de leche, la vainilla y la harina, y mezclá hasta lograr una preparación homogénea.
- Retirá el molde de la heladera y volcá el relleno sobre la base.
- Llevá a horno precalentado a 180°C y cociná entre 50 y 60 minutos.
- La superficie debe tomar color y los bordes deben verse firmes, mientras que el centro queda apenas tembloroso.
- Apagá el horno y dejalo enfriar con la puerta entreabierta durante 20 minutos.
- Luego dejá enfriar completamente a temperatura ambiente y llevá a la heladera por al menos 6 horas antes de desmoldar.
Tips y consejos:
- Es fundamental que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente antes de empezar. Esto evita grumos y ayuda a lograr una mezcla mucho más cremosa y uniforme.
- No batas de más la preparación. Mezclar en exceso incorpora aire, lo que puede generar grietas o una textura menos suave después de la cocción.
- Si buscás un resultado aún más cremoso, podés reemplazar una parte del queso crema por más mascarpone, lo que le da un sabor más delicado y una textura más sedosa.
- Para lograr ese borde más tostado y atractivo, podés subir la temperatura del horno en los últimos minutos o usar calor superior, controlando siempre que no se queme.
- Si querés evitar que se agriete la superficie, no abras el horno durante la cocción y dejalo enfriar de forma gradual, primero dentro del horno apagado.
- El punto justo es cuando el centro todavía tiembla levemente. Si lo cocinás de más, puede quedar seco al enfriarse.
- Podés pasar un cuchillo por los bordes apenas lo sacás del horno para evitar que se rompa al contraerse.
- Para un sabor más intenso, usá vainilla natural o agregá ralladura de limón para darle un toque fresco.
- Este cheesecake mejora mucho con el reposo, así que lo ideal es hacerlo de un día para el otro.
- Para desmoldarlo mejor, podés enfriar bien la base y usar papel manteca en el molde.
Una receta que combina facilidad con un resultado que realmente impresiona, ideal para cualquier ocasión donde quieras lucirte sin complicarte demasiado.
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