Estas albóndigas quedan doradas por fuera, jugosas por dentro y con un centro de mozzarella fundida.
Se terminan de cocinar en una salsa de tomate casera, por lo que resultan ideales para una cena abundante y bien caliente.

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Ingredientes
Para las albóndigas:
- 700 gr de carne picada
- 1 huevo
- 70 gr de pan rallado
- 40 gr de queso rallado
- 2 dientes de ajo picados
- 3 cdas de perejil picado
- 1 cdita de pimentón
- 1/2 cdita de orégano
- Sal y pimienta a gusto
- 180 gr de mozzarella
- 2 cdas de aceite
Para la salsa:
- 700 gr de tomate triturado
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 cdas de aceite
- 150 ml de caldo o agua
- 1 cdita de azúcar
- 1 cdita de orégano
- Sal y pimienta a gusto
- Perejil picado para terminar
Preparación
- Cortar la mozzarella en cubos pequeños y llevarlos a la heladera mientras se prepara la carne. Al estar fríos, resulta más fácil colocarlos en el centro sin que se deformen.
- Colocar la carne picada en un bowl junto con el huevo, el pan rallado, el queso rallado, el ajo, el perejil, el pimentón, el orégano, la sal y la pimienta.
- Mezclar con las manos hasta integrar todos los ingredientes. No trabajar la carne durante demasiado tiempo, porque las albóndigas pueden quedar compactas.
- Tomar una porción de carne y formar un disco grueso sobre la palma de la mano. Colocar un cubo de mozzarella en el centro.
- Cerrar la carne alrededor del queso, presionando bien las uniones. Darle forma redonda y comprobar que la mozzarella haya quedado completamente cubierta.
- Repetir el procedimiento hasta terminar la mezcla. Según el tamaño, se obtienen entre 12 y 14 albóndigas.
- Calentar las 2 cdas de aceite en una sartén amplia. Dorar las albóndigas a fuego medio, girándolas con cuidado para sellar toda la superficie. No es necesario cocinarlas completamente en esta etapa.
- Retirarlas de la sartén y reservarlas mientras se prepara la salsa.
- Para la salsa, picar finamente la cebolla y los dientes de ajo. Rehogarlos con el aceite durante unos minutos, hasta que estén tiernos.
- Agregar el tomate triturado, el caldo, el azúcar, el orégano, la sal y la pimienta. Mezclar y cocinar a fuego medio durante 10 minutos.
- Incorporar las albóndigas doradas dentro de la salsa, acomodándolas sin amontonarlas. Bajar el fuego y tapar parcialmente la sartén.
- Cocinar durante 20 a 25 minutos, girándolas una vez a mitad de cocción. La salsa debe hervir suavemente, sin movimientos fuertes que puedan romperlas.
- Destapar durante los últimos 5 minutos si la salsa todavía está demasiado líquida. Dejar que reduzca hasta alcanzar una textura espesa y abundante.
- Retirar del fuego y dejar reposar 5 minutos. Terminar con perejil fresco picado y servir bien calientes.
Tips y consejos
- Usar mozzarella de consistencia firme, no demasiado húmeda. Si libera mucho líquido, puede abrir las albóndigas durante la cocción.
- Los cubos de queso deben ser pequeños en relación con la porción de carne. Un trozo demasiado grande deja una pared muy fina y aumenta el riesgo de que el relleno se escape.
- Mantener la mozzarella fría hasta el momento del armado ayuda a conservar su forma y facilita el cierre.
- Es importante sellar bien cada albóndiga. Después de colocar el queso, revisar que no haya grietas ni sectores descubiertos.
- Humedecer ligeramente las manos con agua permite trabajar la carne sin que se pegue demasiado.
- No amasar la mezcla durante varios minutos. Solo hay que integrar los ingredientes para conseguir albóndigas tiernas.
- Si la preparación se siente demasiado húmeda, agregar 1 o 2 cdas más de pan rallado. Si queda muy seca, sumar 1 cda de leche.
- Conviene formar todas las albóndigas con un tamaño parecido. De esta manera se cocinan al mismo tiempo y no quedan algunas secas y otras crudas.
- El dorado inicial aporta sabor y forma una superficie más firme. No hay que moverlas apenas entran en la sartén; conviene esperar a que se selle la base.
- Cocinarlas por tandas evita que la sartén se enfríe y que las albóndigas empiecen a largar líquido en lugar de dorarse.
- La salsa debe hervir a fuego bajo. Una ebullición demasiado intensa puede golpear las albóndigas, abrirlas y hacer que se pierda el relleno.
- No revolver la salsa con fuerza después de incorporar las albóndigas. Es mejor mover la sartén suavemente o girarlas con una pinza.
- Para comprobar la cocción, abrir una albóndiga de prueba. La carne debe estar completamente cocida y la mozzarella caliente y fundida.
- Si la mozzarella se escapa de alguna albóndiga, no arruina la receta. Ese queso queda integrado en la salsa y aporta más sabor.
- Se pueden agregar hojas de albahaca, ají molido o una pizca de comino a la salsa según el gusto.
- Para una versión más suave, usar mitad carne vacuna y mitad carne de cerdo.
- También pueden terminarse en el horno. Después de dorarlas, colocarlas en una fuente con la salsa y cocinar a 180 °C durante 25 minutos.
- Quedan muy bien con puré de papas, arroz, fideos o pan para acompañar la salsa.
- Se conservan en la heladera hasta 3 días, siempre dentro de la salsa y en un recipiente bien cerrado.
- Para recalentarlas, hacerlo a fuego bajo con la sartén tapada. Si la salsa se espesó demasiado, agregar un chorrito de agua o caldo.
El resultado es un plato casero, rendidor y muy sabroso, con albóndigas tiernas y una salsa ideal para acompañar con algo simple.
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