El pan saborizado de queso y orégano es una receta simple, rendidora y perfecta para acompañar una merienda salada, una picada o una comida casera.
Quedan bollitos tiernos, dorados por arriba y con ese sabor suave a queso y hierbas que los hace ideales para comer solos o abrirlos y rellenarlos.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 10 gr de sal
- 1 cda de azúcar
- 25 gr de levadura fresca o 10 gr de levadura seca
- 250 ml de agua tibia
- 50 ml de aceite
- 100 gr de queso rallado
- 1 cda de orégano seco
Para terminar:
- 1 huevo
- 1 cda de leche
- 2 cdas de queso rallado extra, opcional
- 1 pizca de orégano extra
Preparación
- Colocá la harina en un bowl grande. Agregá la sal por los bordes y, en el centro, sumá el azúcar y la levadura.
- Incorporá el agua tibia de a poco mientras mezclás con la mano o con una cuchara.
- Agregá el aceite y empezá a unir todos los ingredientes hasta formar una masa.
- Sumá el queso rallado y el orégano seco. Amasá para que se repartan bien en toda la preparación.
- Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa, suave y elástica.
- Colocá la masa en un bowl apenas aceitado, tapala con un repasador limpio y dejala descansar durante 40 a 60 minutos, o hasta que aumente su volumen.
- Una vez levada, desgasificá la masa presionándola suavemente con las manos.
- Dividí la masa en porciones parejas y formá bollitos redondos. Podés hacerlos medianos o más chicos, según cómo los quieras servir.
- Acomodá los bollitos en una placa apenas aceitada o cubierta con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno.
- Tapalos nuevamente y dejalos descansar unos 20 a 30 minutos, hasta que se noten más livianos.
- Mezclá el huevo con la leche y pincelá la superficie de cada pan.
- Si querés, espolvoreá por arriba un poco más de queso rallado y una pizca de orégano.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, o hasta que los pancitos estén dorados y cocidos.
- Retiralos del horno y dejalos entibiar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos
- El agua debe estar tibia, no caliente. Si está demasiado caliente, puede afectar la levadura y la masa no va a crecer bien.
- El queso rallado le da mucho sabor, pero también aporta sal. Por eso conviene no pasarse con la cantidad de sal de la masa.
- Para un sabor más intenso, podés usar una mezcla de queso rallado común con un poco de queso semiduro en cubitos bien chicos.
- Si querés que los pancitos queden más brillantes, pintalos con huevo y leche antes de llevarlos al horno. Si preferís una terminación más simple, podés pintarlos solo con leche.
- No los hornees de más. Tienen que quedar dorados por fuera, pero tiernos por dentro.
- Se pueden comer tibios, solos, con manteca, queso crema, fiambre o como pancitos para una picada.
- Si sobran, guardalos en una bolsa o recipiente cerrado. Para recuperar textura, calentarlos unos minutos en horno bajo funciona mucho mejor que usar microondas.
Quedan suaves, aromáticos y con mucho sabor. Son ideales para preparar una tanda y tener a mano algo casero para acompañar cualquier comida o merienda salada.
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