Postre cremoso de limón con leche condensada
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Postre cremoso de limón con leche condensada

Este postre de limón queda suave, espeso y con una textura perfecta para comer con cuchara.

Se prepara con pocos ingredientes, no necesita horno y combina el dulzor de la leche condensada con el sabor fresco del limón.

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Ingredientes

  • 400 gr de leche condensada
  • 300 ml de crema de leche
  • 120 ml de jugo de limón recién exprimido
  • Ralladura fina de 1 limón
  • 1 cdita de esencia de vainilla, opcional

Preparación

  1. Colocar la crema de leche bien fría en un recipiente amplio. Batir durante unos minutos hasta que comience a espesar y las varillas dejen marcas suaves en la superficie. No debe quedar tan firme como una crema chantilly.
  2. Agregar la leche condensada y mezclar despacio con una espátula o batidor de mano. Continuar hasta que los dos ingredientes estén completamente integrados y no queden partes más líquidas.
  3. Incorporar el jugo de limón poco a poco mientras se mezcla. No conviene agregarlo todo de una sola vez, ya que así se puede controlar mejor la acidez y observar cómo la preparación comienza a espesarse.
  4. Añadir la ralladura de limón y, si se desea, la esencia de vainilla. Mezclar suavemente hasta obtener una crema uniforme, sin batir de más.
  5. Distribuir la preparación en vasos, copas pequeñas o en una fuente de vidrio. Cubrir y llevar a la heladera durante un mínimo de 4 horas. Para conseguir una consistencia todavía más firme y cremosa, se puede dejar reposar de un día para el otro.

Tips y consejos

  • La crema de leche debe estar bien fría antes de comenzar. También se puede colocar el recipiente y las varillas en la heladera durante unos 15 minutos. Esto ayuda a que la crema tome cuerpo más rápido y evita tener que batirla demasiado.
  • No es necesario llevar la crema hasta un punto completamente firme. Si se bate en exceso, puede comenzar a separarse y el postre perderá la textura suave que se busca. Debe quedar espesa, pero todavía flexible.
  • El jugo de limón debe estar recién exprimido y colado para retirar las semillas. No se recomienda utilizar jugo artificial porque suele tener un sabor más fuerte y puede modificar el resultado final.
  • Agregar el jugo de limón de manera gradual permite ajustar el sabor. Algunos limones son más ácidos que otros, por lo que se puede probar la preparación antes de incorporar la totalidad indicada.
  • La ralladura aporta mucho aroma, pero solo debe utilizarse la parte amarilla de la cáscara. La zona blanca tiene un sabor amargo que puede sentirse demasiado en una preparación tan simple.
  • Antes de rallar el limón, conviene lavarlo bien y secarlo. Si es posible, utilizar un rallador fino para que los pequeños trozos se integren en la crema y no resulten molestos al comer.
  • El reposo en la heladera es fundamental. Durante esas horas, el limón actúa sobre la leche condensada y la crema, haciendo que el postre se vuelva más espeso sin necesidad de gelatina, almidón ni cocción.
  • Si después de mezclar parece un poco blando, no es necesario agregar otros ingredientes. La preparación cambia bastante de consistencia durante el enfriado.
  • Para conseguir un sabor más suave, se puede comenzar con 90 ml de jugo de limón y agregar el resto solamente si hace falta. Para un resultado más intenso, se puede sumar un poco más de ralladura.
  • La esencia de vainilla es opcional. Sirve para suavizar ligeramente la acidez, pero debe utilizarse en poca cantidad para que no tape el sabor del limón.
  • Se puede decorar con ralladura fina justo antes de servir. También admite unas hojas pequeñas de menta, coco rallado o chocolate blanco picado, siempre en cantidades moderadas para no quitarle protagonismo a la crema.
  • Para una versión con otro sabor cítrico, se puede reemplazar una parte del jugo de limón por jugo de naranja o mandarina. En ese caso, el postre podría quedar un poco menos espeso porque esas frutas tienen menor acidez.
  • No es recomendable congelarlo por completo, ya que al descongelarse la crema podría liberar líquido y perder uniformidad. Si se desea más frío, puede colocarse unos 20 minutos en el freezer antes de servir.
  • Se conserva en la heladera durante un máximo de 3 días, siempre cubierto para evitar que absorba olores de otros alimentos. Si se prepara en vasos individuales, conviene taparlos uno por uno.
  • Para servirlo con una textura más aireada, se puede retirar de la heladera unos minutos antes y revolver suavemente con una cuchara. Si se prefiere bien espeso, debe servirse directamente después del reposo.

El resultado es un postre de cuchara muy cremoso, fresco y sencillo.

Con unos pocos ingredientes se obtiene una preparación abundante que puede servirse en una fuente o dividirse en porciones individuales.

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