El bizcochuelo tradicional es una de esas recetas simples que nunca pasan de moda.
Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, queda alto, esponjoso y con una miga suave, ideal para acompañar el mate, el café o usar como base para una torta rellena.

Te recomendamos: Cómo hacer Torta de chocolate con corazón de dulce de leche
Ingredientes
- 4 huevos
- 200 gr de azúcar
- 200 gr de harina 0000
- 100 ml de leche
- 80 ml de aceite neutro
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 10 gr de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- Manteca y harina para el molde
- Azúcar impalpable, opcional para terminar
Preparación
- Precalentar el horno a 170 °C. Enmantecar y enharinar un molde redondo de aproximadamente 22 cm de diámetro.
- Colocar los huevos y el azúcar en un bowl amplio.
- Batir durante varios minutos, hasta que la mezcla aumente su volumen, se vea más clara y tenga una textura bien aireada.
- Agregar la esencia de vainilla y el aceite en forma de hilo, mezclando suavemente.
- Incorporar la leche y mezclar apenas hasta integrar.
- Tamizar la harina junto con el polvo de hornear y la sal.
- Agregar los ingredientes secos en dos o tres tandas, mezclando con movimientos suaves y envolventes para no perder el aire incorporado.
- Volcar la preparación en el molde y emparejar apenas la superficie.
- Llevar al horno durante aproximadamente 35 a 45 minutos, hasta que esté bien dorado y al pinchar el centro con un palillo salga limpio.
- Retirar del horno y dejar reposar dentro del molde durante unos 10 minutos.
- Pasar cuidadosamente un cuchillo por los bordes y desmoldar sobre una rejilla.
- Dejar enfriar por completo antes de cortar.
- Si se desea, terminar con una capa fina de azúcar impalpable.
Tips y consejos
- Los huevos deben estar a temperatura ambiente para que monten mejor.
- Batir bien los huevos con el azúcar es clave para conseguir un bizcochuelo más esponjoso.
- Una vez incorporada la harina, conviene mezclar lo mínimo necesario.
- No abras el horno durante los primeros 30 minutos de cocción.
- Tamizar los ingredientes secos ayuda a evitar grumos y deja una miga más liviana.
- Si querés darle otro aroma, podés reemplazar la vainilla por ralladura de limón o naranja.
- El molde no debe ser demasiado grande, porque el bizcochuelo podría quedar bajo.
- Dejá que se enfríe bien antes de cortarlo para que la miga no se rompa.
- También se puede usar como base para rellenar con dulce de leche, crema pastelera o mermelada.
Una vez frío, queda con una miga tierna y aireada, perfecta para comer así solo o transformar en una torta más elaborada.
Es una de esas recetas básicas que conviene tener siempre a mano.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra