Esta torta húmeda de ricota y limón tiene una miga suave, ligeramente cremosa y con mucho sabor a cítrico.
La ricota le aporta humedad y una textura distinta a la de un bizcochuelo común, mientras que el limón ayuda a que quede fresca y aromática.

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Ingredientes
- 500 gr de ricota
- 3 huevos
- 180 gr de azúcar
- 100 gr de manteca
- 180 gr de harina 0000
- 1 cdita de polvo de hornear
- Ralladura de 2 limones
- 50 ml de jugo de limón
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para terminar:
- 100 gr de azúcar impalpable
- 2 a 3 cdas de jugo de limón
- Ralladura de limón a gusto
Preparación
- Colocar la ricota en un bowl grande y desarmarla bien con un tenedor o batidor para que quede lo más pareja posible.
- Agregar los huevos y el azúcar. Mezclar hasta integrar y sumar la manteca previamente derretida, la esencia de vainilla, la ralladura y el jugo de limón.
- Incorporar la harina tamizada junto con el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclar suavemente hasta conseguir una preparación espesa y uniforme, evitando batir de más.
- Enmantecar y enharinar un molde redondo de aproximadamente 22 cm. Volcar la mezcla y emparejar la superficie.
- Llevar a horno precalentado a 170 °C durante unos 40 a 50 minutos. La torta debe quedar dorada en los bordes y firme en el centro, aunque conservará una textura húmeda en su interior.
- Retirar del horno y dejar enfriar dentro del molde durante unos minutos antes de desmoldar.
- Para la cobertura, mezclar el azúcar impalpable con el jugo de limón de a poco hasta conseguir un glaseado espeso pero fácil de distribuir.
- Colocar el glaseado sobre la torta ya fría y terminar con un poco de ralladura de limón por encima.
Tips y consejos
- Si la ricota tiene demasiado líquido, conviene escurrirla antes de usarla para que la mezcla no quede excesivamente húmeda.
- No agregar más harina aunque la preparación parezca más cremosa que la de una torta tradicional.
- Evitar cocinarla de más, porque justamente la ricota es la que ayuda a mantener el interior húmedo.
- Para un sabor a limón más marcado, se puede sumar un poco más de ralladura sin aumentar demasiado el jugo.
- Esperar a que la torta esté completamente fría antes de colocar el glaseado para evitar que se derrita.
El resultado es una torta de textura suave y húmeda, con un sabor a limón bien marcado y una cobertura simple que acompaña sin tapar el gusto de la ricota.
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