Estos cuadraditos de masa filo quedan muy crocantes por fuera y cremosos por dentro.
Las capas finas de masa se doran rápidamente en el horno y combinan muy bien con el jamón y el queso fundido. Son ideales para servir como snack, en una picada o como entrada.

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Ingredientes
- 12 hojas de masa filo
- 250 gr de jamón cocido
- 300 gr de queso mozzarella
- 80 gr de manteca derretida
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cdita de orégano
- Pimienta negra, a gusto
- 1 huevo para pincelar
Preparación
- Retirar la masa filo de la heladera unos minutos antes de utilizarla. Mantener las hojas cubiertas con un repasador apenas húmedo mientras se trabaja para evitar que se sequen.
- Colocar una hoja de masa filo sobre la mesada y pincelarla suavemente con manteca derretida.
- Apoyar una segunda hoja encima y volver a pincelar. Repetir el procedimiento hasta formar una base de tres hojas superpuestas.
- Cortar esa base en cuadrados de tamaño similar. El tamaño puede variar según qué tan grandes quieras los bocaditos.
- Colocar en el centro de cada cuadrado un poco de jamón cocido y una porción de mozzarella. Evitá llegar hasta los bordes para poder cerrarlos correctamente.
- Agregar una pizca de pimienta, un poco de orégano y apenas queso rallado sobre el relleno.
- Llevar los extremos de la masa hacia el centro y superponerlos formando un pequeño paquete cuadrado. Pincelar con un poco de manteca entre los pliegues para ayudar a que se mantengan unidos.
- Preparar el resto de los cuadraditos de la misma manera, trabajando siempre con varias capas de masa filo para conseguir un exterior bien crocante.
- Acomodarlos sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando una pequeña separación entre ellos.
- Batir ligeramente el huevo y pincelar la parte superior de cada cuadradito. Usar poca cantidad para no humedecer demasiado las delicadas capas de masa.
- Llevar a horno precalentado a 190 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos.
- Retirarlos cuando la masa esté bien dorada, crujiente y las capas exteriores comiencen a separarse ligeramente.
- Dejarlos reposar entre 5 y 7 minutos antes de servir para que el queso se acomode un poco sin perder su textura fundida.
Tips y consejos
- La masa filo es extremadamente fina y se seca con rapidez, por eso conviene mantener las hojas que no estás usando cubiertas.
- Manipulala con suavidad para evitar que se rompa. De todos modos, una pequeña rotura puede cubrirse con la siguiente capa.
- La manteca entre las hojas es importante porque ayuda a separar las capas y conseguir ese resultado crocante.
- No hace falta colocar demasiada manteca: una capa fina con el pincel es suficiente.
- La mozzarella funciona muy bien porque funde con facilidad, pero también podés combinarla con queso pategrás o fontina.
- Secá ligeramente el jamón con papel de cocina si tiene mucha humedad.
- No sobrecargues los cuadraditos porque el queso podría escaparse durante el horneado.
- Trabajar con tres hojas por pieza permite conseguir una estructura resistente sin perder la textura delicada de la masa filo.
- Para un acabado todavía más crocante, podés espolvorear apenas queso rallado sobre la superficie antes de hornear.
- Servilos tibios para disfrutar mejor el contraste entre la masa crujiente y el queso derretido.
Al morderlos, las capas finísimas de masa se quiebran fácilmente y dejan aparecer el jamón y el queso caliente, logrando un bocadito simple pero muy tentador.
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