Los bollos suizos tienen una masa suave, ligeramente dulce y muy tierna, con una superficie dorada y ese toque de azúcar que los vuelve perfectos para la merienda.
Recién horneados quedan especialmente ricos y se pueden disfrutar solos, con café, mate o una taza de té.

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Ingredientes
- 500 gr de harina 0000
- 10 gr de levadura seca
- 90 gr de azúcar
- 250 ml de leche tibia
- 2 huevos
- 80 gr de manteca blanda
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 1 huevo para pincelar
- 2 cdas de azúcar para espolvorear
Preparación
- Colocar la harina en un bowl amplio junto con la levadura seca, el azúcar y la sal. Mezclar apenas para distribuir bien todos los ingredientes.
- Agregar la leche tibia, los huevos y la esencia de vainilla. Integrar con una cuchara hasta que empiece a formarse una masa.
- Incorporar la manteca blanda de a poco mientras se sigue mezclando. Cuando la preparación tome cuerpo, pasarla a la mesada.
- Amasar durante unos 10 a 12 minutos, hasta lograr una masa lisa, suave y elástica. Si al principio está pegajosa, conviene seguir amasando antes de sumar harina.
- Formar un bollo grande y colocarlo dentro de un recipiente apenas enmantecado. Cubrir con un repasador y dejar descansar aproximadamente 1 hora, hasta que aumente claramente de volumen.
- Pasar la masa a la mesada y presionarla suavemente con las manos para retirar el exceso de aire.
- Dividirla en 10 o 12 porciones de tamaño similar. Tomar cada una y formar bollos redondos procurando que la superficie quede bien lisa.
- Acomodarlos sobre una placa para horno cubierta con papel manteca o ligeramente enmantecada, dejando espacio entre cada pieza.
- Cubrir nuevamente y dejar descansar entre 30 y 40 minutos. Durante este tiempo los bollos deben crecer y quedar más livianos.
- Hacer un corte pequeño en forma de cruz sobre la parte superior de cada uno con un cuchillo bien afilado.
- Batir ligeramente el huevo y pincelar la superficie con suavidad.
- Espolvorear un poco de azúcar sobre cada bollo.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante unos 18 a 22 minutos, hasta que estén dorados y bien cocidos.
- Retirar del horno, dejar reposar unos minutos y luego pasarlos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
Tips y consejos
- La leche debe estar tibia, nunca demasiado caliente.
- La manteca se integra mejor cuando está blanda y a temperatura ambiente.
- Si la masa se pega un poco durante los primeros minutos, evitá agregar harina enseguida.
- Un buen amasado ayuda a que los bollos desarrollen una miga más aireada.
- Tratá de dividir la masa en porciones parejas para que todos se cocinen al mismo tiempo.
- Para formar cada bollo, llevá los bordes hacia la parte inferior y giralo suavemente sobre la mesada.
- Respetá los dos tiempos de descanso para conseguir una textura más tierna.
- Los cortes superiores tienen que ser poco profundos para que mantengan una forma prolija.
- Si querés una superficie todavía más brillante, podés mezclar el huevo con una cucharada de leche.
- El azúcar puede colocarse justo antes de hornear para que quede adherida a la parte superior.
- Si se doran demasiado rápido, cubrilos suavemente con papel aluminio durante los últimos minutos.
- Una vez fríos, guardalos en un recipiente cerrado para evitar que pierdan humedad.
Quedan tiernos, aromáticos y con una miga suave que se mantiene agradable incluso varias horas después de hornearlos.
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