Cómo hacer Croquetas de calabaza y queso
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Cómo hacer Croquetas de calabaza y queso

Las croquetas de calabaza y queso son una preparación casera con un interior suave y una cubierta dorada y crocante.

La calabaza aporta un sabor ligeramente dulce que combina muy bien con el queso, mientras que el rebozado permite conseguir ese contraste de texturas tan característico.

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Ingredientes

Para las croquetas:

  • 800 gr de calabaza, pesada sin cáscara ni semillas

  • 150 gr de mozzarella de baja humedad

  • 80 gr de queso rallado

  • 1 huevo

  • 50 gr de pan rallado, aproximadamente

  • 1 diente de ajo

  • 2 cdas de perejil fresco picado

  • Sal y pimienta a gusto

  • Nuez moscada a gusto

Para el rebozado:

  • 100 gr de harina 0000

  • 2 huevos

  • 200 gr de pan rallado

  • Aceite para freír

Preparación

  1. Precalentar el horno a 200 °C. Cortar la calabaza en trozos medianos y acomodarlos sobre una bandeja ligeramente aceitada. Hornear durante aproximadamente 35 a 45 minutos, hasta que estén tiernos y hayan perdido buena parte de su humedad.

  1. Retirar la calabaza del horno y dejarla entibiar. Pisarla con un tenedor o pisapapas hasta obtener un puré. Si todavía tiene demasiado líquido, colocarlo unos minutos en una sartén a fuego bajo, revolviendo, para que se evapore el exceso de humedad.

  1. Pasar el puré a un bowl y dejarlo enfriar por completo. Incorporar el queso rallado, el huevo, el ajo picado bien fino, el perejil, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

  1. Agregar el pan rallado de a poco y mezclar hasta obtener una preparación que se pueda moldear con las manos. La cantidad necesaria puede variar según la humedad de la calabaza.

  1. Cortar la mozzarella en cubitos pequeños. Tomar una porción de la mezcla de calabaza, aplanarla ligeramente sobre la palma de la mano y colocar un cubito de queso en el centro.

  1. Cerrar la mezcla alrededor del queso y formar una croqueta ovalada, presionando suavemente para que quede compacta. Repetir el procedimiento con el resto de la preparación.

  1. Acomodar las croquetas sobre una bandeja y llevarlas a la heladera durante aproximadamente 30 minutos, hasta que estén más firmes.

  1. Preparar tres recipientes: uno con harina, otro con los huevos batidos y un tercero con pan rallado. Pasar cada croqueta primero por harina, luego por huevo y finalmente por pan rallado, cubriendo toda la superficie.

  1. Colocar nuevamente las croquetas empanadas en la heladera durante 15 a 20 minutos. Mientras tanto, calentar abundante aceite en una sartén profunda u olla hasta alcanzar aproximadamente 170 a 175 °C.

  1. Freír las croquetas en tandas pequeñas durante aproximadamente 3 a 4 minutos, girándolas cuando sea necesario, hasta que estén doradas de manera uniforme.

  1. Retirar con una espumadera y dejar escurrir sobre una rejilla o papel absorbente. Continuar con el resto de las croquetas, manteniendo estable la temperatura del aceite.

  1. Dejar reposar unos minutos antes de servir, para que el queso del interior no esté excesivamente caliente.

Tips y consejos

  • Asar la calabaza en lugar de hervirla ayuda a conseguir un puré más concentrado y con menos humedad.

  • Si el puré queda demasiado blando, conviene secarlo unos minutos en una sartén antes de agregar más pan rallado.

  • La mezcla debe estar fría para que resulte más fácil formar las croquetas y mantener su forma.

  • No conviene agregar demasiado pan rallado al interior, porque puede dejar las croquetas secas y pesadas.

  • Utilizar mozzarella de baja humedad ayuda a conseguir un centro fundido sin agregar demasiado líquido.

  • El queso debe quedar bien encerrado dentro de la mezcla para evitar que se escape durante la fritura.

  • El descanso en heladera permite que las croquetas se afirmen y que el rebozado se adhiera mejor.

  • El aceite debe estar caliente, pero sin humear. Si está demasiado frío, las croquetas pueden absorber más grasa y perder su forma.

  • Freír pocas piezas por vez ayuda a mantener la temperatura y conseguir un dorado parejo.

  • Se pueden preparar con anticipación y conservar empanadas en heladera hasta el momento de freír. También se pueden congelar y cocinar directamente desde el freezer, ajustando el tiempo de cocción.

La calabaza asada les da un sabor especial y permite aprovechar una verdura de todos los días de una manera distinta.

Acompañadas con una salsa de yogur, ajo o una mayonesa casera, quedan muy bien para compartir.

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