Este postre combina merengue crocante por fuera, crema suave y duraznos bien jugosos.
El contraste de texturas hace que cada porción tenga un equilibrio muy rico entre lo dulce, lo fresco y lo cremoso.

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Ingredientes
Para los merengues:
- 4 claras de huevo
- 220 gr de azúcar
- 1 cdita de jugo de limón
- 1 cdita de maicena
Para la crema:
- 300 ml de crema de leche
- 2 cdas de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para completar:
- 3 duraznos maduros
- 1 cda de jugo de limón
- Hojas de menta, opcional
Preparación
- Precalentar el horno a 110 °C y preparar una bandeja con papel manteca.
- Colocar las claras en un bowl limpio y seco. Batir hasta que comiencen a formar espuma.
- Incorporar el azúcar de a poco, mientras se sigue batiendo, hasta obtener un merengue firme, brillante y sin granos de azúcar.
- Agregar el jugo de limón y la maicena. Mezclar suavemente hasta integrar.
- Formar porciones de merengue sobre la bandeja, dejando una leve cavidad en el centro para luego colocar la crema y la fruta.
- Hornear durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos, hasta que estén secos por fuera.
- Apagar el horno y dejarlos enfriar adentro con la puerta entreabierta.
- Para la crema, batir la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que tenga una textura firme pero suave.
- Cortar los duraznos en gajos y rociarlos con el jugo de limón.
- Colocar una porción generosa de crema sobre cada merengue.
- Distribuir los gajos de durazno por encima.
- Terminar, si se desea, con algunas hojas de menta.
Tips y consejos
- Las claras no deben tener restos de yema.
- El bowl y las varillas tienen que estar completamente limpios y secos.
- Agregá el azúcar de a poco para que el merengue quede más estable.
- La temperatura del horno debe ser baja para que los merengues se sequen sin dorarse demasiado.
- No los saques del horno apenas termina la cocción; el enfriado gradual ayuda a que no se quiebren de golpe.
- La crema tiene que estar bien fría antes de batirla.
- No batas la crema de más para evitar que se corte.
- Elegí duraznos maduros pero firmes para que mantengan bien la forma.
- Armá el postre poco antes de servir para que el merengue conserve mejor su textura crocante.
Al servirlos, el merengue se rompe suavemente y se mezcla con la crema y el jugo de los duraznos.
Quedan livianos, frescos y con ese contraste crocante-cremoso que hace que cada bocado sea distinto.
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