Estos bizcochitos típicos de panadería son una delicia inconfundible.
Crujientes por fuera, hojaldrados por dentro, con ese toque justo de azúcar en la superficie que los hace irresistibles.

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Perfectos para acompañar el mate o un cafecito de la tarde.
Ingredientes
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500 g de harina 0000
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200 g de manteca fría (o grasa)
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10 g de sal fina
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1 cucharada de azúcar (más cantidad para espolvorear)
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200 ml de agua fría (aproximadamente)
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Opcional: 1 cucharadita de levadura seca si los querés más aireados
Preparación
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En un bol grande, colocá la harina junto con la sal y el azúcar. Mezclá.
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Agregá la manteca cortada en cubitos fríos y deshacela con los dedos hasta lograr un arenado.
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Incorporá el agua de a poco mientras amasás, hasta que la masa se una. No amasar demasiado, solo lo justo para integrar.
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Estirá la masa en forma de rectángulo sobre una superficie enharinada. Doblá en tres partes como si fuera una carta y volvé a estirar. Repetí este paso 3 veces para lograr buen hojaldrado.
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Dejá reposar la masa tapada con film en la heladera durante 30 minutos.
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Estirá la masa hasta que tenga un grosor de 1,5 cm aproximadamente y cortá en cuadrados parejos con cuchillo o cortapasta.
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Colocá los bizcochitos en una placa para horno apenas enharinada o con papel manteca.
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Espolvoreá con azúcar por encima (podés pincelarlos con un poquito de agua antes para que se adhiera mejor).
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Llevá al horno precalentado a 200 °C y cociná entre 20 y 25 minutos, o hasta que estén dorados y hojaldrados.
Consejos:
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Para un resultado más crocante, podés usar mitad manteca y mitad grasa.
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Si querés darles un brillo especial, pincelalos con almíbar apenas salgan del horno.
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Se conservan bien por varios días en frasco o lata hermética.
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Si querés congelarlos, hacelo antes de hornearlos. Luego solo necesitás llevarlos directo al horno sin descongelar.
Estos bizcochitos son un clásico que no falla.
Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, vas a poder disfrutar en casa de esa textura única que los hace tan queridos.
Perfectos para acompañar con dulce de membrillo, queso o simplemente así, calentitos y recién salidos del horno.
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