Un clásico que combina la textura aireada de una buena torta casera con el sabor cremoso y delicado del queso blanco.
Ideal para acompañar el mate o el café de la tarde, se prepara con ingredientes simples y queda con una presentación tentadora que invita a cortar una porción apenas sale del horno.

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Ingredientes
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Canela en polvo a gusto
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120 ml de leche
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300 g de harina
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3 huevos
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120 g de azúcar
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40 ml de aceite
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1 sobre de polvo para hornear
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500 g de queso blanco
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4 cucharadas de azúcar
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1 sobre de azúcar vainillado
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1 sobre de polvo para postre sabor vainilla
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150 ml de leche
Preparación
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En un bol, mezclar el queso blanco con el azúcar, el azúcar vainillado, el polvo para postre de vainilla y la leche hasta obtener una preparación homogénea. Reservar.
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Batir los huevos con el azúcar hasta lograr una mezcla espumosa y clara.
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Incorporar el aceite y la leche en forma gradual, sin dejar de batir.
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Tamizar la harina junto con el polvo para hornear e incorporarlos de a poco a la mezcla líquida, integrando suavemente hasta formar una masa lisa.
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Enmantecar y enharinar un molde, verter una parte de la masa, luego colocar la mitad de la preparación de queso blanco, agregar más masa, el resto del queso y cubrir con la masa final.
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Espolvorear con canela al gusto.
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Llevar a horno precalentado a 210 °C durante 10 minutos, luego bajar la temperatura a 160 °C y continuar la cocción por 30 minutos más, o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
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Retirar, dejar enfriar unos minutos y desmoldar con cuidado antes de servir.
Consejos:
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Utilizar queso blanco bien escurrido para evitar que suelte líquido durante la cocción.
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Batir bien los huevos con el azúcar para que la torta quede más esponjosa.
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No abrir el horno durante los primeros 20 minutos para que no se baje.
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Ajustar la cantidad de canela según tu preferencia, incluso se puede omitir si no te gusta.
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Usar leche a temperatura ambiente para que se integre mejor a la mezcla.
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Si el queso blanco es muy ácido, podés suavizarlo con un poco más de azúcar.
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El molde tipo savarín ayuda a una cocción más pareja, pero también se puede usar uno rectangular.
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Dejar enfriar antes de cortar para que las capas se mantengan prolijas.
Una receta fácil que combina lo mejor de una torta casera con un relleno cremoso y aromático, perfecta para compartir en familia o sorprender a las visitas en cualquier momento del día.
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