Cañoncitos de dulce de leche ¡Super ricos!
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Cañoncitos de dulce de leche ¡Super ricos!

Los cañoncitos de dulce de leche son un clásico de panadería, con masa hojaldrada bien dorada y un relleno abundante que los hace irresistibles.

Quedan crocantes por fuera, suaves en el centro y con ese toque final de azúcar impalpable que los vuelve perfectos para la merienda.

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Se pueden preparar con masa de hojaldre comprada y rellenar con dulce de leche repostero para que mantengan buena forma.

Ingredientes

  • 1 lámina grande de masa de hojaldre rectangular
  • 400 g de dulce de leche repostero
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de leche
  • 2 cucharadas de azúcar impalpable para espolvorear
  • 1 cucharada de harina para espolvorear la mesada, si hace falta
  • 1 cucharadita de manteca para engrasar los moldes, si no usás papel manteca
  • Moldes metálicos para cañoncitos o cucuruchos
  • Papel manteca para la placa

Preparación

  1. Precalentá el horno a 200 grados. El hojaldre necesita calor fuerte desde el inicio para crecer bien, separarse en capas y quedar crocante.
  2. Extendé la masa de hojaldre sobre la mesada apenas espolvoreada con harina. No la estires demasiado ni la aplastes fuerte, porque eso puede arruinar parte del hojaldrado. Solo emparejala si viene doblada o muy gruesa.
  3. Cortá tiras de masa de aproximadamente 2 cm de ancho. Lo ideal es que sean parejas para que los cañoncitos se cocinen de forma uniforme y queden prolijos.
  4. Enmantecá apenas los moldes metálicos si hace falta. Después tomá una tira de hojaldre y empezá a enrollarla alrededor del molde, superponiendo un poco cada vuelta para que no queden espacios abiertos.
  5. Repetí el proceso hasta terminar todas las tiras. No llegues completamente al borde fino del molde, así después es más fácil retirar el cañoncito sin romperlo.
  6. Acomodá los cañoncitos sobre una placa con papel manteca, dejando algo de separación entre uno y otro. Batí el huevo con la cucharada de leche y pincelá la superficie de la masa para que quede dorada y brillante.
  7. Llevá al horno durante 15 a 20 minutos, o hasta que estén bien inflados, dorados y crocantes. No los retires demasiado pálidos, porque el hojaldre necesita cocinarse bien para no quedar húmedo por dentro.
  8. Sacalos del horno y dejalos entibiar unos minutos. Cuando ya no quemen, retiralos con cuidado de los moldes metálicos. Hacelo girando suavemente, sin tirar de golpe, para que no se quiebren.
  9. Dejá enfriar los cañoncitos por completo antes de rellenarlos. Si los rellenás calientes, el dulce de leche puede aflojarse y la masa perder crocancia.
  10. Colocá el dulce de leche repostero en una manga con pico rizado o liso. Rellená cada cañoncito desde una punta, asegurándote de que quede bien cargado. Si son grandes, podés rellenar desde ambos extremos para que el dulce llegue al centro.
  11. Una vez listos, espolvoreá con azúcar impalpable por encima. Servilos en una fuente, preferentemente el mismo día, para disfrutar mejor la textura crocante del hojaldre.

Tips y consejos:

  • Usá dulce de leche repostero, no uno común muy blando. El repostero mantiene mejor la forma y queda más vistoso al rellenar.
  • Si no tenés moldes metálicos, podés hacer conos caseros con papel aluminio bien firme, aunque los metálicos dan un resultado más parejo.
  • No rellenes los cañoncitos con demasiada anticipación si querés que sigan crocantes. Lo mejor es hornear la masa, guardarla sin rellenar y agregar el dulce de leche cerca del momento de servir.
  • Para que la masa no se pegue al molde, asegurate de que los cañoncitos estén tibios antes de retirarlos. Si están muy calientes, pueden romperse; si se enfrían demasiado, a veces cuesta más desmoldarlos.
  • El pincelado con huevo y leche ayuda a lograr un dorado más parejo, pero no conviene excederse. Si chorrea demasiado huevo sobre la placa, puede pegar la base.
  • Si querés una terminación más golosa, podés pasar las puntas con dulce de leche por coco rallado, granas de chocolate o nueces bien picadas.
  • También podés preparar cañoncitos más chicos para una mesa dulce. En ese caso, cortá tiras más cortas y controlá el horno porque se cocinan más rápido.
  • Para conservarlos sin rellenar, guardalos en un recipiente hermético cuando estén completamente fríos. Así mantienen mejor la textura hasta el momento de armar.

Estos cañoncitos de dulce de leche quedan dorados, livianos y con un relleno abundante.

Son ideales para una merienda especial, una mesa dulce o para acompañar el mate con algo bien clásico.

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