Cassata siciliana tradicional
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Cassata siciliana tradicional

La cassata siciliana es una torta clásica, vistosa y muy elegante, ideal para preparar cuando buscás un postre distinto y con mucha presencia.

Combina bizcochuelo suave, crema de ricota dulce, mazapán verde, glaseado blanco y frutas abrillantadas, logrando una mezcla muy característica.

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Lleva varios pasos, pero con paciencia se puede hacer en casa y conseguir un resultado bien prolijo, colorido y delicioso.

Ingredientes

Para el bizcochuelo:

  • 4 huevos
  • 120 g de azúcar
  • 120 g de harina 0000
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 700 g de ricota bien escurrida
  • 180 g de azúcar impalpable
  • 100 g de chips de chocolate o chocolate picado chico
  • 80 g de frutas abrillantadas picadas
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Ralladura fina de 1 naranja o 1 limón

Para el almíbar:

  • 150 ml de agua
  • 100 g de azúcar
  • Cáscara de naranja o limón
  • 1 chorrito de licor dulce, opcional

Para la cobertura y decoración:

  • 300 g de mazapán
  • Colorante verde apto para repostería
  • 250 g de azúcar impalpable
  • 2 o 3 cucharadas de jugo de limón o agua
  • Cerezas confitadas
  • Frutas abrillantadas
  • Cáscara de naranja confitada

Preparación

  1. Batí los huevos con el azúcar durante varios minutos, hasta que la mezcla quede bien clara, espumosa y con bastante volumen. Este batido es importante porque ayuda a que el bizcochuelo quede liviano y aireado.
  2. Agregá la esencia de vainilla y la pizca de sal. Después incorporá la harina tamizada de a poco, mezclando con movimientos envolventes para no bajar el aire logrado en el batido.
  3. Volcá la preparación en un molde redondo enmantecado y enharinado. Cociná en horno medio, a 170 °C, durante 25 a 30 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga seco. Dejá enfriar por completo antes de cortar.
  4. Para el almíbar, colocá en una cacerolita el agua, el azúcar y la cáscara de cítrico. Llevá a fuego medio y herví unos minutos, hasta que el azúcar se disuelva bien. Apagá el fuego, agregá el licor si querés usarlo y dejá enfriar.
  5. Para el relleno, pasá la ricota por un tamiz o procesala apenas para que quede más fina y cremosa. Mezclala con el azúcar impalpable, la esencia de vainilla, la ralladura, los chips de chocolate y las frutas abrillantadas picadas. Tiene que quedar una crema firme, dulce y aromática.
  6. Cortá el bizcochuelo en discos finos. Forrá un molde redondo con papel film, dejando sobrante hacia los costados para poder desmoldar después con facilidad.
  7. Colocá una capa de bizcochuelo en la base del molde y humedecela con un poco de almíbar. No hace falta empaparlo demasiado, solo darle humedad y sabor.
  8. Agregá una capa generosa del relleno de ricota y emparejá con una espátula. Cubrí con otro disco de bizcochuelo, presionando suavemente para que la torta quede pareja y compacta.
  9. Tapá con el film sobrante y llevá la cassata a la heladera durante varias horas. Lo ideal es dejarla de un día para el otro, así el relleno toma cuerpo y los sabores se integran mejor.
  10. Teñí el mazapán con unas gotas de colorante verde y amasalo hasta lograr un color parejo. Estiralo fino sobre la mesada apenas espolvoreada con azúcar impalpable y cortá tiras para cubrir los laterales de la torta.
  11. Desmoldá la cassata con cuidado y cubrí los costados con el mazapán verde, presionando suavemente para que se adhiera bien. Tratá de que quede una franja prolija y pareja alrededor de toda la torta.
  12. Prepará el glaseado mezclando el azúcar impalpable con jugo de limón o agua, agregando el líquido de a poco hasta lograr una textura espesa pero fácil de extender. Cubrí la parte superior de la cassata y alisá con una espátula.
  13. Decorá la superficie con cerezas confitadas, frutas abrillantadas y tiras de cáscara de naranja confitada. Llevá nuevamente a la heladera hasta que el glaseado se afirme y la torta esté bien fría antes de servir.

Tips y consejos:

  • La ricota tiene que estar bien escurrida para que el relleno no quede líquido. Si tiene mucha humedad, dejala varias horas en un colador fino dentro de la heladera.
  • Para una textura más delicada, conviene tamizar la ricota antes de mezclarla con el azúcar. Ese paso hace que el relleno quede más suave y sin grumos grandes.
  • El bizcochuelo debe estar completamente frío antes de cortarlo. Si lo cortás tibio, se puede romper o desmigajar demasiado.
  • El almíbar se agrega con moderación. La cassata necesita humedad, pero si el bizcochuelo queda demasiado mojado, la torta puede perder firmeza al desmoldarla.
  • El reposo en frío es fundamental. Cuanto más tiempo descanse, mejor se sostiene la porción y más equilibrado queda el sabor.
  • El mazapán verde es uno de los detalles más característicos de la cassata siciliana, por eso conviene estirarlo fino y colocarlo con paciencia para lograr una presentación prolija.
  • La decoración tradicional suele ser abundante y colorida. Las frutas abrillantadas no solo decoran, también aportan dulzor, brillo y ese aspecto clásico tan reconocible.
  • Para cortar porciones más limpias, usá un cuchillo apenas tibio y limpiá la hoja entre corte y corte. Así se ven mejor las capas de bizcochuelo, ricota y cobertura.

Servila bien fría, en porciones no demasiado grandes, porque es una torta intensa y completa.

La combinación de ricota dulce, bizcochuelo húmedo, mazapán y frutas confitadas la convierte en un postre ideal para una mesa especial.

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