Chocolate caliente cremoso
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Chocolate caliente cremoso

Un buen chocolate caliente tiene que ser intenso, suave y con una textura bien envolvente.

Esta versión queda con cuerpo, brillante y perfecta para servir en taza durante los días frescos.

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Se prepara con ingredientes simples y el resultado es una bebida casera, dulce y reconfortante, ideal para tomar despacio.

Ingredientes

  • 500 ml de leche
  • 2 cucharadas de cacao amargo
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada colmada de fécula de maíz
  • 50 g de chocolate semiamargo picado
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Canela en polvo, opcional
  • Chocolate rallado para servir, opcional

Preparación

  1. Separá media taza de leche fría y colocala en un bowl chico o en una taza. Agregá la fécula de maíz y mezclá muy bien hasta que se disuelva por completo. Tiene que quedar una preparación lisa, sin grumos ni partes secas en el fondo.
  2. En una ollita colocá el resto de la leche junto con el cacao amargo, el azúcar y una pizca de sal. Mezclá con batidor de mano o cuchara hasta integrar. Llevá a fuego bajo y revolvé para que el cacao se disuelva bien.
  3. Cuando la leche esté caliente, agregá el chocolate picado. Mezclá despacio hasta que se derrita por completo y la preparación tome un color más intenso. Este paso ayuda a que el chocolate quede más sabroso, con mejor aroma y una textura más sedosa.
  4. Sumá la leche fría con la fécula ya disuelta, agregándola de a poco mientras revolvés sin parar. Es importante mantener el fuego bajo para que la mezcla tome cuerpo de manera pareja y no se pegue en la base de la olla.
  5. Cociná durante unos minutos, siempre revolviendo, hasta que el chocolate se vuelva más cremoso y brillante. Vas a notar que cambia la textura y empieza a quedar más untuoso. No hace falta que hierva fuerte; con un hervor suave alcanza.
  6. Apagá el fuego y agregá la esencia de vainilla. Mezclá una última vez y probá el dulzor. Si lo querés más dulce, podés sumar un poquito más de azúcar mientras todavía está caliente.
  7. Serví enseguida en tazas. Podés terminar con chocolate rallado, una pizca de canela o simplemente dejarlo así, bien cremoso y humeante.

Tips y consejos:

  • Usá cacao amargo si querés un sabor más profundo y menos empalagoso. Si usás cacao dulce, bajá la cantidad de azúcar para equilibrar.
  • La fécula siempre se disuelve en leche fría antes de incorporarla. Así la preparación queda lisa y no aparecen grumos.
  • El chocolate picado mejora mucho el resultado final. No hace falta usar una gran cantidad, pero suma brillo, aroma y una textura más rica.
  • Revolvé constantemente cuando la preparación empieza a tomar cuerpo. En ese momento puede pegarse con facilidad si el fuego está muy fuerte.
  • Para una textura más liviana, agregá un chorrito de leche caliente antes de servir y mezclá bien.
  • Para una versión más intensa, sumá una cucharadita extra de cacao o usá chocolate con mayor porcentaje de cacao.
  • Si querés aromatizarlo, podés calentar la leche con una ramita de canela y retirarla antes de agregar la fécula disuelta.
  • Servilo apenas hecho, porque al enfriarse se vuelve más denso. Si sobra, se puede recalentar a fuego bajo con un poquito de leche.

Este chocolate caliente cremoso queda suave, intenso y con una textura perfecta para disfrutar en taza.

Es una receta simple, casera y muy reconfortante, ideal para acompañar una tarde fría con algo dulce y bien hecho.

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