El agua cremosa de fresa (frutilla) es una bebida casera fresca, dulce y con ese toque cremoso que la hace única.
Ideal para los días de calor, las reuniones familiares o simplemente para darse un gusto distinto en casa.

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Se prepara rápido, con ingredientes fáciles de conseguir y el resultado es una jarra llena de color y sabor.
Ingredientes
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2 tazas de frutillas sin cabito (reservar 6 para decorar)
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1 ½ litros de agua fría
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250 ml de crema de leche ligera o media crema
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250 ml de leche evaporada
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1 taza de azúcar (se puede ajustar al gusto)
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1 taza de hielo
Preparación
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Lavar bien las frutillas y retirarles el cabito. Colocar 2 tazas en la licuadora junto con el agua fría, la crema de leche, la leche evaporada y el azúcar.
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Licuar durante 2 a 3 minutos hasta lograr una mezcla suave, sin grumos y bien integrada.
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Picar en cubitos las 6 frutillas reservadas. Colocarlas en una jarra grande junto con el hielo.
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Volcar la mezcla licuada sobre la jarra con hielo y frutillas picadas. Mezclar suavemente con una cuchara larga para que quede todo bien repartido.
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Servir en vasos altos y disfrutar bien frío.
Consejos:
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Más ligera: si querés una bebida menos espesa, podés reemplazar la crema por yogur natural sin azúcar. El resultado será más fresco y liviano.
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Endulzantes alternativos: en vez de azúcar blanca, usá miel, azúcar mascabo o stevia, según tu preferencia. Esto cambia el sabor y también puede hacerla más saludable.
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Extra frescura: unas hojitas de menta o hierbabuena al momento de servir le dan un toque refrescante ideal para el verano.
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Más cremosa: si buscás una textura más intensa, reemplazá parte del agua por leche entera. Eso hace que quede mucho más suave y espesa.
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Sabor más frutal: aumentá media taza extra de frutillas y reducí un poco el agua. Vas a lograr una bebida más concentrada en sabor.
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Mejor presentación: decorá los vasos con una frutilla entera en el borde o agregá un poco de ralladura de limón por arriba, lo que además aporta aroma.
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Conservación: si la preparás antes de tiempo, guardala en la heladera. Agregá el hielo recién al servir, así evitás que se diluya demasiado.
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Versión tropical: podés reemplazar una parte de las frutillas por mango o durazno. Queda riquísima y diferente.
El agua cremosa de fresa es una de esas recetas que parecen simples pero conquistan a todos.
Refrescante, colorida y con la suavidad justa, es una bebida perfecta para cualquier ocasión.
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