La humita al plato es una receta clásica, cremosa y llena de sabor, ideal para una cena casera bien reconfortante.
Se prepara con choclo, cebolla, zapallo y condimentos simples, logrando una mezcla espesa, suave y dorada que queda perfecta servida caliente directamente desde la olla.

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Ingredientes
Para la humita:
- 6 choclos grandes
- 300 gr de zapallo anco o calabaza
- 1 cebolla grande
- 1/2 morrón rojo
- 2 cdas de aceite
- 150 ml de leche
- 100 gr de queso cremoso o mozzarella
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cdita de pimentón dulce
- 1/2 cdita de comino
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para terminar:
- Albahaca fresca o perejil picado
- Pimentón extra opcional
- Queso rallado opcional
Preparación
- Pelá los choclos y limpiá bien las barbas. Rallá la mitad de los choclos con rallador grueso y desgraná la otra mitad con cuchillo. Esta mezcla ayuda a que la humita quede cremosa, pero con algunos granos enteros.
- Pelá el zapallo y cortalo en cubos chicos. Cocinalo en agua hirviendo hasta que esté tierno. Escurrilo bien y pisalo con tenedor hasta formar un puré simple.
- Picá la cebolla y el morrón en cubitos chicos. En una olla amplia, calentá el aceite y rehogalos a fuego medio hasta que estén blandos y apenas dorados.
- Agregá el choclo rallado y desgranado a la olla. Mezclá bien con la cebolla y el morrón, y cociná durante unos minutos para que el choclo empiece a soltar su jugo natural.
- Sumá el puré de zapallo, el pimentón, el comino, sal y pimienta. Mezclá todo hasta integrar bien los sabores.
- Agregá la leche de a poco, revolviendo constantemente. Cociná a fuego bajo durante 15 a 20 minutos, mezclando seguido para que no se pegue en el fondo.
- Cuando la preparación esté espesa y cremosa, incorporá el queso cremoso o mozzarella en trozos y el queso rallado. Revolvé hasta que se funda y la humita tome una textura más suave.
- Probá y ajustá la sal o los condimentos si hace falta. Si la querés más espesa, cocinala unos minutos más destapada; si la preferís más liviana, agregá apenas un chorrito extra de leche.
- Apagá el fuego y dejá reposar 5 minutos antes de servir. Terminá con albahaca fresca o perejil picado y, si querés, un poquito de pimentón por encima.
Tips y consejos
- Para que la humita quede bien cremosa, conviene rallar una parte del choclo y desgranar otra. El choclo rallado aporta jugo y cuerpo natural, mientras que los granos enteros le dan textura y hacen que cada cucharada se vea más casera y abundante.
- Si usás choclos muy tiernos y dulces, la humita va a tener mejor sabor y no va a necesitar demasiados agregados. Si los choclos están más secos o no son tan dulces, podés sumar un poco más de zapallo o apenas un chorrito extra de leche para equilibrar la textura.
- El zapallo no solo aporta color, también ayuda a darle cremosidad sin necesidad de usar demasiada leche o queso. Lo ideal es pisarlo bien antes de sumarlo, para que se integre con el choclo y no queden pedazos grandes.
- La cocción tiene que ser a fuego bajo y con paciencia. La humita se espesa rápido y puede pegarse en el fondo de la olla si no se revuelve seguido. Usar una olla de fondo grueso ayuda mucho a que la preparación se cocine pareja.
- El queso es opcional, pero le da un toque más cremoso y tentador. Conviene agregarlo al final, cuando la humita ya está espesa, para que se funda sin separarse ni largar demasiada agua.
- Si querés una versión más intensa, podés sumar cebolla de verdeo, ají molido, un poco de nuez moscada o más pimentón. También queda muy bien con albahaca fresca, que combina perfecto con el sabor dulce del choclo.
- Si la preparación queda demasiado líquida, no agregues harina. Lo mejor es cocinar unos minutos más a fuego bajo, revolviendo, hasta que evapore el exceso de líquido y tome cuerpo naturalmente.
- Se puede guardar en la heladera durante 2 días, en un recipiente bien cerrado. Para recalentarla, hacelo a fuego bajo con un chorrito de leche, mezclando hasta que vuelva a quedar cremosa.
Esta humita al plato queda suave, dorada y bien casera, con ese sabor clásico a choclo que la hace irresistible.
Es una receta simple, rendidora y perfecta para servir caliente en una comida familiar.
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