La pizza casera puede transformarse en algo extraordinario cuando la masa se prepara con paciencia y buenos ingredientes.
Una buena fermentación y una técnica simple permiten lograr una base aireada por dentro y crocante por fuera.

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Con algunos detalles inspirados en las pizzerías italianas, el resultado puede quedar tan sabroso como el de una verdadera trattoria.
Ingredientes
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500 g de harina 000 o harina para pizza
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325 ml de agua tibia
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10 g de sal
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5 g de levadura seca o 15 g de levadura fresca
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1 cucharadita de azúcar
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2 cucharadas de aceite de oliva
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250 g de salsa de tomate
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250 g de mozzarella rallada o en trozos
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Hojas de albahaca fresca
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Aceite de oliva extra virgen
Preparación
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Colocá el agua tibia en un bowl grande y agregá la levadura junto con el azúcar. Mezclá suavemente y dejá reposar unos minutos hasta que se active.
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Incorporá la harina de a poco mientras mezclás con una cuchara o con la mano.
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Sumá la sal y el aceite de oliva. Continuá mezclando hasta formar una masa.
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Pasá la masa a la mesada y comenzá a amasarla durante unos 8 a 10 minutos hasta que quede lisa y elástica.
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Formá un bollo y colocá la masa en un bowl ligeramente aceitado. Cubrí con un paño y dejá reposar durante aproximadamente una hora o hasta que duplique su tamaño.
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Una vez que haya levado, desgasificá suavemente la masa y dividila en bollos si querés hacer varias pizzas.
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Estirá la masa con las manos sobre una superficie enharinada formando un disco. No uses palo de amasar para conservar el aire dentro de la masa.
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Colocá el disco de masa sobre una bandeja o piedra para pizza.
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Distribuí la salsa de tomate y luego la mozzarella.
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Antes de llevar la pizza al horno, agregá un chorrito de aceite de oliva sobre la superficie.
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Horneá en horno bien fuerte, idealmente entre 240 y 250 °C, hasta que la base esté dorada y el queso bien fundido.
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Al retirar la pizza del horno, agregá nuevamente un pequeño chorrito de aceite de oliva y algunas hojas de albahaca fresca.
Tips y consejos:
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Los pizzeros italianos, conocidos como pizzaioli, suelen cuidar mucho el manejo de la masa para no perder el aire que se forma durante la fermentación.
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Un buen olio extravergine d’oliva aporta aroma y profundidad al sabor cuando se agrega antes y después del horneado.
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En muchas pizzerías italianas se forma el borde con las manos para que quede más aireado y con una textura ligera.
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Usar un horno muy caliente ayuda a que la masa se cocine rápido y quede crocante por fuera.
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Si tenés piedra para pizza o acero para horno, el resultado será aún más parecido al de una pizzería.
La combinación de una buena masa, ingredientes simples y pequeños detalles inspirados en los pizzaioli italianos hace que esta pizza tenga una textura increíble y un sabor auténtico.
Con práctica y un buen horno caliente, preparar una pizza casera de calidad profesional es totalmente posible.
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