El pan ciabatta es un clásico de la panadería italiana, famoso por su miga aireada, corteza crocante y su sabor suave con un toque de aceite de oliva.
Esta receta es ideal para preparar en casa sin necesidad de amasar, con un resultado digno de panadería.

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Ingredientes
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500 g de harina de fuerza
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10 g de levadura fresca de panadería
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10 g de sal
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400 ml de agua bien fría
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Aceite de oliva para engrasar
Preparación
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En un bowl grande, colocá la harina y la sal, mezclá bien y hacé un hueco en el centro.
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En otro recipiente, disolvé la levadura en el agua fría y volcala en el centro del bowl con harina.
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Mezclá todo con una cuchara o espátula hasta integrar bien. La masa debe quedar húmeda y muy pegajosa.
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Pasá la mezcla a un recipiente amplio con tapa, engrasado con un poco de aceite. Llevá a la heladera por 24 horas.
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Al día siguiente, sacá la masa del frío. En una fuente aceitada, realizá el primer pliegue: tomá la masa desde el borde superior, estirá suavemente y plegala sobre sí misma.
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Girá la fuente 45° y repetí el mismo movimiento tres veces más (en total, cuatro pliegues).
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Tapá con un trapo limpio y dejá reposar 45 minutos. Repetí el proceso de pliegues y reposo dos veces más.
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Luego del último descanso, encendé el horno a 250°C y colocá una bandeja vacía dentro para que se caliente.
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Enhariná bien la mesada, volcá la masa y formá un rectángulo. Espolvoreá harina por encima y cortá a lo largo, formando dos piezas.
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Pasá las dos ciabattas a una bandeja con papel manteca. Deslizalas junto con el papel sobre la bandeja caliente del horno.
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Colocá un recipiente con agua en la base del horno para generar vapor, y horneá por 15 minutos.
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Retirá el agua, bajá la temperatura a 200°C y horneá 30 minutos más, hasta que estén bien doradas y crocantes.
Consejos:
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Si no tenés harina de fuerza, podés usar harina 000, pero asegurate de no pasarte con el agua.
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El secreto del alveolado es no amasar y respetar los pliegues y tiempos de descanso.
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Para conservar el pan, envolvelo en un repasador limpio o guardalo en una bolsa de papel.
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Podés usar esta masa para hacer mini ciabattas o figacitas con forma más pequeña.
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Agregá romero seco o aceitunas negras picadas en el paso de mezcla para darle un toque gourmet.
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A la hora de servir, calentalo unos minutos en horno bajo y quedará como recién hecho.
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El vapor en el horno es clave: si no tenés un recipiente metálico, tirá unos cubitos de hielo sobre la base apenas metés el pan.
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Si querés una versión integral, podés reemplazar 100 g de harina blanca por integral, pero aumentá levemente el agua.
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No cortes el pan en caliente: dejalo enfriar al menos 30 minutos para que termine de asentarse la miga.
Este pan, crujiente por fuera y esponjoso por dentro, es perfecto para sánguches, picadas o simplemente con un buen aceite de oliva.
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