Esta torta matera con crema pastelera queda suave, cremosa y perfecta para acompañar unos mates o un café.
Tiene una masa liviana, dorada y delicada, con un relleno abundante de crema pastelera y una terminación simple con azúcar impalpable.

Te recomendamos: Cómo hacer pastel ruso
Ingredientes
Para la masa:
- 250 ml de agua
- 100 gr de manteca
- 1 pizca de sal
- 1 cda de azúcar
- 150 gr de harina 0000
- 4 huevos
Para la crema pastelera:
- 600 ml de leche
- 4 yemas
- 130 gr de azúcar
- 50 gr de almidón de maíz
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 30 gr de manteca
Para terminar:
- Azúcar impalpable, cantidad necesaria
Preparación
- Para preparar la crema pastelera, calentá la leche en una cacerola hasta que esté bien caliente, pero sin dejar que hierva fuerte.
- En un bol, mezclá las yemas con el azúcar y el almidón de maíz. Revolvé bien hasta obtener una preparación lisa y sin grumos.
- Agregá un poco de leche caliente sobre la mezcla de yemas y revolvé enseguida para igualar temperaturas.
- Volcá todo nuevamente en la cacerola con el resto de la leche y cociná a fuego bajo, mezclando constantemente, hasta que espese.
- Cuando la crema esté firme, retirala del fuego y agregá la esencia de vainilla y la manteca. Mezclá hasta integrar, pasala a un recipiente y cubrila con film en contacto. Dejala enfriar por completo.
- Para hacer la masa, colocá en una olla el agua, la manteca, la sal y el azúcar. Llevá al fuego hasta que la manteca se derrita y la preparación rompa hervor.
- Agregá la harina de una sola vez y mezclá con cuchara de madera hasta que se forme una masa que se despega de los bordes de la olla.
- Cociná esa masa 1 o 2 minutos más a fuego bajo, mezclando siempre, para quitarle un poco de humedad. Luego pasala a un bol y dejala entibiar.
- Agregá los huevos de a uno, mezclando muy bien después de cada incorporación. Al principio puede parecer que la masa se corta, pero al seguir mezclando vuelve a unirse.
- Colocá la masa en una manga con pico ancho. Sobre una placa con papel manteca, formá un círculo grande y luego reforzá con otra vuelta de masa encima o al costado, para que quede con buena altura.
- Con un poco de la misma masa, hacé pequeñas formas curvas o copos sobre la superficie para que la parte de arriba quede más marcada al hornearse.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 15 minutos. Después bajá a 170 °C y cociná 25 a 30 minutos más, hasta que la masa esté bien dorada, seca por fuera y liviana.
- Apagá el horno y dejá la torta adentro con la puerta apenas abierta durante 10 minutos. Esto ayuda a que no se baje de golpe.
- Cuando esté completamente fría, cortala al medio con cuidado, usando un cuchillo largo de serrucho.
- Batí apenas la crema pastelera fría para que vuelva a quedar suave. Rellená la base con una capa abundante y pareja.
- Colocá la tapa encima sin presionar demasiado y llevá a la heladera durante al menos 1 hora antes de servir.
- Antes de llevar a la mesa, espolvoreá con azúcar impalpable por arriba.
Tips y consejos
- La crema pastelera debe quedar espesa para que sostenga bien el relleno. Si queda muy líquida, puede escaparse al cortar la torta.
- No rellenes la masa mientras esté tibia. El calor puede aflojar la crema y humedecer demasiado la base.
- Es importante agregar los huevos de a uno. Así la masa toma mejor textura y no queda demasiado líquida.
- Si la masa queda muy blanda, puede perder forma al hornearse. Debe caer de la cuchara, pero mantener algo de cuerpo.
- No abras el horno durante los primeros minutos de cocción. La masa necesita ese golpe de calor para inflarse y formar estructura.
- Para que quede más alta, podés hacer dos vueltas de masa en la base y una tercera por encima.
- El azúcar impalpable conviene agregarlo justo antes de servir para que no se humedezca en la heladera.
- Se puede preparar la crema pastelera unas horas antes y guardarla bien tapada en frío hasta el momento de armar.
- Si querés una crema más suave, podés batirla unos segundos cuando esté fría antes de colocarla en la torta.
- Se conserva en heladera, bien tapada, durante 1 o 2 días. Después la masa puede empezar a perder textura.
Queda una torta cremosa, delicada y bien rendidora, con una masa liviana y un relleno abundante.
Es ideal para servir fría, en porciones generosas y con una buena capa de azúcar impalpable.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra