El pastel ruso es un postre delicado, cremoso y muy especial, formado por dos capas finas de merengue seco con almendra y un relleno suave de crema pastelera.
Queda firme para cortar en cuadrados, pero al comerlo tiene una textura liviana, húmeda y muy cremosa.

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Ingredientes
Para las láminas de merengue y almendra:
- 5 claras de huevo
- 180 gr de azúcar
- 160 gr de almendra molida
- 40 gr de harina común
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de jugo de limón
Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 120 gr de azúcar
- 45 gr de maicena
- 40 gr de manteca
- Ralladura fina de 1 limón, opcional
Para terminar:
- Azúcar impalpable
- Canela molida, opcional
Preparación
- Para preparar las láminas, batí las claras con una pizca de sal y el jugo de limón. Cuando empiecen a espumar, agregá el azúcar de a poco y seguí batiendo hasta lograr un merengue firme.
- Mezclá aparte la almendra molida con la harina. Incorporá esta mezcla al merengue en dos o tres partes, con movimientos suaves, para no bajar demasiado el aire.
- Forrá una placa grande con papel manteca y extendé la preparación en una capa pareja. Tiene que quedar fina, porque después se corta en dos partes para armar el pastel.
- Cociná en horno bajo, a 150 °C, durante 35 a 45 minutos. La lámina debe quedar seca, apenas dorada y firme al tacto, pero sin quemarse. Retirá y dejá enfriar por completo antes de manipularla.
- Para la crema pastelera, calentá la leche con la ralladura de limón, sin dejar que hierva fuerte. En otro recipiente, mezclá las yemas con el azúcar y la maicena hasta que no queden grumos.
- Agregá un poco de leche caliente sobre la mezcla de yemas y revolvé rápido. Luego volcá todo nuevamente en la olla y cociná a fuego bajo, mezclando sin parar, hasta que espese.
- Cuando la crema esté firme y lisa, retirala del fuego y agregá la manteca. Mezclá hasta integrar. Pasala a un bol, cubrila con film en contacto y dejala enfriar.
- Cortá la lámina de merengue y almendra en dos partes iguales. Colocá una base en una fuente o molde rectangular y cubrila con toda la crema pastelera fría, distribuyéndola de manera pareja.
- Poné encima la segunda lámina y presioná apenas, sin aplastar demasiado. Llevá el pastel a la heladera durante al menos 4 horas para que tome cuerpo y se pueda cortar bien.
- Antes de servir, espolvoreá con abundante azúcar impalpable y, si querés, apenas un toque de canela. Cortá en cuadrados con un cuchillo bien filoso.
Tips y consejos
- La lámina de merengue no debe quedar blanda como bizcochuelo. Tiene que tener una textura seca y delicada, porque esa es parte de la gracia del pastel.
- No subas demasiado la temperatura del horno. Si el merengue se dora muy rápido, puede quedar húmedo por dentro y quebrarse mal al cortarlo.
- La almendra molida debe estar fina, pero no hecha pasta. Si usás almendras procesadas en casa, procesalas de a poco para que no larguen aceite.
- La crema pastelera tiene que quedar espesa. Si queda muy líquida, el pastel pierde forma y se desarma al cortar.
- Dejá enfriar bien la crema antes de armar. Si la usás caliente, puede ablandar demasiado las capas y arruinar la estructura.
- El reposo en heladera es importante. Aunque parezca listo antes, necesita varias horas para asentarse y lograr un corte prolijo.
- Para cortar cuadrados más limpios, usá un cuchillo largo y limpiá la hoja entre corte y corte.
- Si querés una crema más suave, podés batirla unos segundos cuando ya esté fría, antes de usarla como relleno.
- No conviene rellenarlo con demasiada anticipación si querés que las capas mantengan algo de textura. Lo ideal es prepararlo el mismo día o de un día para el otro.
- El azúcar impalpable se agrega al final, justo antes de servir, para que no se humedezca demasiado en la heladera.
- Si no querés usar canela, podés terminarlo solo con azúcar impalpable. Queda más simple y respeta mejor el sabor suave de la crema y la almendra.
- Se conserva en la heladera durante 2 o 3 días, bien tapado. No es ideal para freezar, porque la crema puede perder textura al descongelarse.
Este pastel queda delicado, cremoso y con una textura muy distinta a otros postres.
Es ideal para cortar en porciones cuadradas y servir bien frío, con la crema firme y las capas suaves de almendra.
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