Esta compota de manzana queda suave, aromática y con trozos tiernos que se mantienen enteros.
La cocción lenta ayuda a que la fruta absorba mejor el sabor y tome una textura jugosa.

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Es una receta simple, rendidora y perfecta para servir sola o acompañar postres caseros.
Ingredientes
- 1 kg de manzanas firmes
- 120 g de azúcar
- 2 cdas de azúcar mascabo
- 250 ml de agua
- 1 cda de jugo de limón
- 1 cdita de canela molida
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 trocito de cáscara de limón, sin la parte blanca
- 1 pizca pequeña de sal
Preparación
- Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en cubos medianos o en gajos gruesos. Lo importante es que los trozos tengan buen tamaño para que puedan cocinarse sin deshacerse por completo.
- Colocá las manzanas cortadas en un bowl y mezclalas con el jugo de limón. Hacelo con suavidad para que la fruta quede apenas cubierta y no empiece a romperse antes de ir a la olla.
- En una olla amplia, agregá el agua, el azúcar común, el azúcar mascabo, la canela molida, la pizca de sal y la cáscara de limón. Llevá a fuego medio y revolvé hasta que el azúcar se disuelva bien.
- Cuando el líquido empiece a hervir suave, bajá un poco el fuego y dejá cocinar durante 5 minutos. Este paso ayuda a formar una base más sabrosa antes de incorporar la fruta.
- Sumá las manzanas a la olla y mezclá con cuidado para que todos los trozos entren en contacto con el líquido. Usá una cuchara grande y mové desde los bordes hacia el centro, sin aplastar.
- Cociná a fuego bajo durante 18 a 25 minutos, según el tipo de manzana. Durante la cocción, evitá revolver constantemente. Lo mejor es mover apenas la olla o mezclar con mucha suavidad cada tanto.
- La compota está lista cuando los trozos se ven tiernos, jugosos y apenas transparentes, pero todavía conservan su forma. Si al pincharlos con un tenedor entran fácil, ya están en su punto.
- Agregá la esencia de vainilla al final y cociná 2 minutos más. No conviene ponerla desde el principio, porque así se mantiene mejor su aroma.
- Si querés que el líquido quede con más cuerpo, retirás con cuidado las manzanas con una espumadera y dejás reducir unos minutos el jugo de cocción. Después volvés a incorporar la fruta y mezclás apenas.
- Apagá el fuego y dejá reposar la compota 15 minutos dentro de la olla. Ese descanso ayuda a que los trozos absorban mejor el sabor y queden más ricos.
- Retirá la cáscara de limón y pasá la compota a una fuente, compotera o frasco limpio. Se puede servir tibia, a temperatura ambiente o después de unas horas de heladera.
Tips y consejos:
- Elegí manzanas firmes para que la compota no termine como puré. Las rojas aportan dulzor y las verdes ayudan a equilibrar con un toque más fresco.
- Si querés un resultado más interesante, podés usar mitad manzanas rojas y mitad verdes. Esa mezcla mejora mucho el sabor final sin agregar ingredientes raros.
- El azúcar mascabo suma color y profundidad, pero no hace falta usar demasiado. Con 2 cdas alcanza para darle un gusto más casero.
- La canela molida tiene que integrarse al líquido y quedar distribuida sobre la fruta. Así la compota se ve más sabrosa sin tener especias grandes entre los trozos.
- No uses una olla muy chica. Si las manzanas quedan muy amontonadas, se aplastan más fácil y pierden forma.
- Para una compota más jugosa, dejá el líquido tal como queda al terminar la cocción. Para una versión más densa, reducí unos minutos el jugo antes de volver a mezclarlo con la fruta.
- Si la vas a guardar, esperá a que se enfríe y pasala a un frasco limpio con tapa. En la heladera se conserva bien durante 4 o 5 días.
- Queda muy bien servida sola, con una cucharada de crema, con yogur natural o sobre una porción de bizcochuelo simple.
Esta compota queda con trozos suaves, jugo sabroso y un aroma casero muy agradable.
Es fácil de preparar, rinde bastante y sirve para tener un postre simple listo durante varios días.
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