El imperial ruso es uno de esos postres clásicos que llaman la atención apenas llegan a la mesa.
Tiene capas crocantes, relleno cremoso y una cobertura con almendras que lo hace ver elegante y abundante.

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Esta versión casera está pensada para que salga firme, rendidora y con una presentación espectacular.
Ingredientes
Para las capas de merengue:
- 6 claras de huevo
- 360 g de azúcar
- 1 cdita de jugo de limón
- 1 pizca de sal
- 120 g de almendras molidas o harina de almendras
- 2 cdas de almidón de maíz
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para el relleno:
- 500 ml de leche
- 5 yemas
- 140 g de azúcar
- 45 g de almidón de maíz
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 200 g de manteca pomada
- 250 g de dulce de leche repostero
Para decorar:
- 200 g de almendras fileteadas o picadas
- 150 ml de crema de leche
- 2 cdas de azúcar impalpable
- Almendras enteras para terminar
Preparación
- Para las capas, colocá las claras en un bowl limpio junto con la pizca de sal. Batí hasta que empiecen a espumar y agregá el azúcar de a poco, sin dejar de batir. Sumá el jugo de limón y continuá hasta lograr un merengue firme, liso y sostenido.
- Incorporá la esencia de vainilla. Después agregá las almendras molidas y el almidón de maíz con movimientos envolventes, usando espátula para no bajar demasiado el aire del merengue.
- Marcá 3 círculos de unos 22 cm sobre papel manteca. Dalo vuelta para que la marca no toque la mezcla y distribuí el merengue formando discos parejos. No tienen que quedar perfectos, pero sí con un grosor similar para que la torta se arme derecha.
- Llevá a horno bajo, alrededor de 110 °C a 120 °C, durante 1 hora y media aproximadamente. Las capas deben quedar secas, firmes y apenas doradas. Apagá el horno y dejalas enfriar adentro con la puerta entreabierta para que no se quiebren tanto con el cambio de temperatura.
- Para el relleno, calentá la leche en una olla sin que hierva fuerte. Aparte, mezclá las yemas con el azúcar y el almidón de maíz hasta formar una crema lisa.
- Volcá un poco de leche caliente sobre la mezcla de yemas, integrá bien y devolvé todo a la olla. Cociná a fuego bajo, revolviendo siempre, hasta que espese. Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y pasá la crema a un bowl. Cubrí con film en contacto y dejá enfriar.
- Cuando la crema pastelera esté a temperatura ambiente, batí la manteca pomada hasta que quede suave. Agregá la crema pastelera de a cucharadas, batiendo bien después de cada incorporación. Así se forma una crema más firme, ideal para sostener las capas.
- Separá una parte de la crema y mezclala con el dulce de leche repostero. De esta manera vas a tener dos rellenos: uno claro y otro con dulce de leche, para que el interior quede más vistoso y sabroso.
- Para armar, colocá una capa de merengue sobre el plato o base donde vas a presentar la torta. Cubrí con una capa generosa de crema clara. Poné encima el segundo disco y agregá la crema con dulce de leche. Terminá con el tercer disco.
- Cubrí los laterales y la superficie con una capa fina de crema. No hace falta excederse: la idea es que sirva para pegar las almendras y emparejar la torta.
- Tostá apenas las almendras fileteadas o picadas en una sartén seca, moviéndolas seguido para que tomen aroma y color parejo. Dejalas enfriar antes de usarlas.
- Cubrí los costados y la parte superior con las almendras. Presioná suavemente con la mano para que se adhieran bien sin romper las capas.
- Batí la crema de leche con el azúcar impalpable hasta que tome cuerpo. Colocala en una manga y hacé copos sobre la superficie. Terminá cada copo con una almendra entera.
- Llevá la torta a la heladera durante al menos 6 horas antes de servir. Lo ideal es dejarla de un día para el otro, porque las capas se asientan, el relleno toma cuerpo y el sabor queda mucho más equilibrado.
Tips y consejos:
- Para que las capas no se peguen, usá papel manteca en buen estado y, si querés más seguridad, podés aceitarlo apenas y espolvorearlo con un poco de almidón de maíz.
- El horno tiene que estar bajo. Si la temperatura es alta, el merengue se dora demasiado rápido por fuera y puede quedar pegajoso por dentro.
- Las capas pueden quebrarse un poco al manipularlas, pero eso no arruina la receta. Una vez armada la torta, el relleno y la cobertura ayudan a sostener todo y a darle una terminación prolija.
- Si querés una torta más alta, podés hacer 4 discos más finos en lugar de 3. En ese caso, controlá el tiempo de horno porque al ser más delgados pueden secarse antes.
- La manteca y la crema pastelera deben estar a temperatura similar al momento de mezclarlas. Si una está muy fría y la otra muy blanda, la crema puede separarse.
- Para una terminación más prolija, armá la torta dentro de un aro desmontable forrado con acetato. Después de unas horas de frío, retirás el aro y decorás los costados con almendras.
- El dulce de leche repostero es mejor que el común porque sostiene mejor el relleno y evita que las capas se deslicen.
- Las almendras tostadas suman mucho sabor. Solo cuidá que no se quemen, porque toman gusto amargo rápidamente.
- Para servir porciones más limpias, usá un cuchillo largo y pasalo por agua caliente antes de cada porción. Secalo bien y repetí el proceso cada vez.
- Esta torta rinde entre 10 y 12 porciones generosas. Es ideal para preparar con anticipación porque mejora después de varias horas de reposo.
Queda una torta alta, cremosa y con mucho contraste entre lo crocante del merengue y la suavidad del relleno.
Es un postre clásico, abundante y perfecto para una mesa especial sin complicarse con una elaboración difícil.
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