Estos cuadraditos de avena y membrillo son ideales para preparar algo dulce, casero y rendidor sin complicarse.
No hace falta amasar ni usar técnicas difíciles: se mezclan los ingredientes, se arma la base y se cubre con membrillo.

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Quedan con una textura crocante por fuera, tierna por dentro y con ese relleno clásico que nunca falla.
Ingredientes
- 200 gramos de avena arrollada
- 150 gramos de harina común
- 120 gramos de azúcar
- 100 gramos de manteca derretida
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 400 gramos de dulce de membrillo
- 2 o 3 cucharadas de agua caliente
Preparación
- Colocá la avena, la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la pizca de sal en un bol amplio. Mezclá bien con una cuchara para que los ingredientes secos queden parejos.
- Agregá la manteca derretida, el huevo y la esencia de vainilla. Mezclá nuevamente hasta formar una preparación húmeda y arenosa. No tiene que quedar una masa lisa ni compacta, sino una mezcla que se pueda presionar con las manos.
- Separá aproximadamente un tercio de esta preparación y reservala para cubrir la superficie al final. El resto va a servir para hacer la base de los cuadraditos.
- Forrá una fuente rectangular o cuadrada con papel manteca, o enmantecala y enharinala bien. Volcá la mayor parte de la mezcla en la base y presioná con una cuchara o con los dedos hasta cubrir todo el molde de manera pareja.
- Cortá el dulce de membrillo en cubos y colocalo en un recipiente apto para calor. Sumá 2 o 3 cucharadas de agua caliente y pisalo con un tenedor hasta que quede más blando y fácil de extender. Si está muy firme, podés calentarlo unos segundos en microondas o a baño María.
- Distribuí el membrillo sobre la base de avena, tratando de cubrir toda la superficie. No hace falta que quede perfecto, pero sí conviene repartirlo bien para que cada porción tenga relleno.
- Cubrí la parte superior con la mezcla que habías reservado, desgranándola con las manos para formar una capa rústica. La idea es que queden pedacitos irregulares, como un crumble simple.
- Llevá a horno precalentado a temperatura media, unos 180 grados, durante 25 a 35 minutos, o hasta que la superficie se vea dorada y los bordes estén firmes.
- Retirá del horno y dejá enfriar por completo antes de cortar. Este paso es importante porque, si los cortás calientes, pueden romperse y el membrillo todavía va a estar muy blando.
Tips y consejos:
- Usá avena arrollada tradicional para que los cuadraditos tengan más textura. Si usás avena instantánea, también salen bien, pero quedan un poco más suaves.
- El dulce de membrillo se puede ablandar con agua caliente, pero también queda muy bien con un chorrito mínimo de jugo de naranja si querés darle un toque distinto.
- No presiones demasiado la capa de arriba. Tiene que quedar suelta y arenosa para que se dore mejor y tenga ese efecto crocante.
- Si querés una versión más rústica, podés reemplazar una parte de la harina por más avena. Si buscás una textura más suave, mantené la proporción indicada.
- Para que salgan prolijos, dejalos enfriar bien y cortalos con un cuchillo grande, haciendo presión pareja.
- Se pueden guardar en un recipiente cerrado durante varios días. Quedan muy ricos para acompañar mate, café o una merienda simple.
Estos cuadraditos son una opción práctica para resolver algo dulce con ingredientes comunes y sin perder tiempo amasando.
El membrillo queda suave, la avena aporta textura y la cubierta dorada los hace irresistibles desde el primer corte.
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