Estos cuadrados combinan una base húmeda de chocolate, una capa cremosa de manteca de maní y una cobertura intensa de chocolate.
Quedan firmes al cortar, pero conservan un interior suave y abundante, ideal para servir en porciones pequeñas.

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Ingredientes
Para la base de chocolate:
- 150 gr de manteca
- 180 gr de chocolate semiamargo
- 180 gr de azúcar
- 3 huevos
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 100 gr de harina 0000
- 25 gr de cacao amargo
- 1 pizca de sal
Para la capa de manteca de maní:
- 300 gr de queso crema
- 200 gr de manteca de maní
- 100 gr de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 150 ml de crema de leche
Para la cobertura de chocolate:
- 180 gr de chocolate semiamargo
- 120 ml de crema de leche
- 20 gr de manteca
Preparación
- Precalentá el horno a 170 °C. Enmantecá un molde cuadrado de aproximadamente 22 cm y cubrí la base y los laterales con papel manteca.
- Picá el chocolate de la base y colocalo en un recipiente junto con la manteca. Derretí ambos ingredientes a baño María o en el microondas, calentando en intervalos cortos.
- Mezclá hasta obtener una preparación lisa y brillante. Dejala reposar unos minutos para que pierda parte del calor.
- En otro recipiente colocá los huevos, el azúcar y la esencia de vainilla. Mezclá con un batidor de mano hasta integrar, sin necesidad de incorporar demasiado aire.
- Agregá el chocolate derretido y mezclá hasta obtener un color uniforme.
- Tamizá la harina, el cacao y la pizca de sal sobre la preparación. Integrá con una espátula, realizando movimientos suaves, hasta que no queden partes secas.
- Verté la mezcla en el molde y emparejá la superficie.
- Horneá durante 22 a 28 minutos. La superficie debe verse firme, pero al introducir un palillo en el centro tiene que salir con algunas migas húmedas adheridas.
- Retirá la base del horno y dejala enfriar completamente dentro del molde. Después llevala a la heladera durante 30 minutos.
- Para preparar la capa de manteca de maní, colocá el queso crema en un recipiente y mezclalo hasta que quede suave y sin grumos.
- Agregá la manteca de maní, el azúcar impalpable y la esencia de vainilla. Batí a velocidad baja hasta obtener una crema uniforme.
- En otro recipiente batí la crema de leche bien fría hasta que forme picos suaves.
- Incorporá la crema batida a la mezcla de manteca de maní en dos tandas. Integrá con movimientos envolventes para conservar una textura liviana.
- Distribuí la crema de manteca de maní sobre la base fría. Emparejá la superficie con una espátula y llevá nuevamente a la heladera durante 2 horas.
- Para la cobertura, picá el chocolate y colocalo en un recipiente resistente al calor.
- Calentá la crema de leche hasta que esté bien caliente, pero sin dejar que hierva. Vertela sobre el chocolate y dejá reposar durante 2 minutos.
- Mezclá desde el centro hacia afuera hasta obtener una crema de chocolate lisa. Agregá la manteca y continuá mezclando hasta integrarla.
- Dejá entibiar la cobertura durante unos minutos. Debe estar fluida, pero no caliente, para evitar que ablande la capa de manteca de maní.
- Verté la cobertura sobre el relleno y extendela cuidadosamente hasta cubrir toda la superficie.
- Llevá el molde a la heladera durante un mínimo de 4 horas. Para un corte más firme y prolijo, conviene dejarlo enfriar de un día para el otro.
- Retirá la preparación del molde utilizando el papel manteca. Cortá los bordes si querés obtener una presentación más pareja.
- Dividí en cuadrados utilizando un cuchillo grande y afilado. Limpiá la hoja entre cada corte para mantener las capas bien definidas.
Tips y consejos
- Usá chocolate semiamargo: la manteca de maní y el azúcar aportan bastante dulzor. Un chocolate semiamargo ayuda a equilibrar el conjunto y permite que se distingan mejor las tres capas.
- No calientes demasiado el chocolate: tanto para la base como para la cobertura, el exceso de temperatura puede hacer que se queme, se espese o pierda su textura lisa. Calentalo lentamente y mezclá con frecuencia.
- Dejá entibiar el chocolate antes de agregar los huevos: si la mezcla está demasiado caliente, puede comenzar a cocinarlos. Esperá unos minutos y comprobá que el recipiente esté tibio al tacto.
- No batas demasiado la mezcla de la base: incorporar mucho aire puede hacer que la preparación suba durante la cocción y después se hunda. Estos cuadrados deben quedar húmedos y compactos, no con textura de bizcochuelo.
- Controlá cuidadosamente el horneado: retirar la base en el momento correcto es fundamental. Si el palillo sale completamente limpio, probablemente se haya cocinado de más y puede quedar seca después del enfriado.
- Esperá a que la base esté fría: colocar la crema sobre una superficie tibia hará que pierda firmeza y se mezcle con el chocolate. La base debe estar completamente fría antes de continuar.
- Elegí manteca de maní cremosa: una variedad suave y sin trozos permite obtener una capa más uniforme. Si la manteca de maní está muy firme, mezclala unos segundos antes de incorporarla.
- Usá queso crema con buena consistencia: las versiones demasiado líquidas pueden dejar el relleno blando. Si contiene mucho suero, escurrilo durante unos minutos antes de comenzar.
- No reemplaces el azúcar impalpable por azúcar común: los cristales pueden no disolverse dentro de la crema y dejar una textura arenosa. El azúcar impalpable se integra rápidamente y ayuda a darle cuerpo.
- Mantené fría la crema de leche: también conviene enfriar el recipiente y las varillas durante unos minutos. Esto facilita el batido y permite que la crema tome volumen sin cortarse.
- No lleves la crema hasta un punto demasiado firme: debe formar picos suaves y mantener su forma, pero continuar cremosa. Si se bate de más, puede resultar difícil de integrar y dejar el relleno pesado.
- Incorporá la crema de manera envolvente: mezclá desde el fondo hacia arriba, girando el recipiente. Así se conserva parte del aire y la capa de manteca de maní queda más suave.
- Respetá cada tiempo de refrigeración: las capas necesitan afirmarse antes de agregar la siguiente. Apurar el proceso puede hacer que se mezclen, se hundan o pierdan definición al cortar.
- Dejá enfriar un poco la cobertura: una ganache demasiado caliente puede derretir parcialmente el relleno. Esperá hasta que esté tibia y todavía resulte fácil de extender.
- No hagas una capa excesivamente gruesa de chocolate: una cobertura muy alta puede endurecerse demasiado en la heladera y dificultar el corte. Una capa fina y pareja acompaña mejor al relleno cremoso.
- Calentá el cuchillo para cortar: pasá la hoja por agua caliente, secala muy bien y realizá el corte. Repetí el procedimiento entre cada porción para atravesar la cobertura sin quebrarla.
- Retiralos unos minutos antes de servir: después de permanecer varias horas en la heladera, la cobertura puede quedar bastante firme. Dejá los cuadrados a temperatura ambiente durante 10 minutos para recuperar una textura más cremosa.
- Cortá porciones moderadas: es un postre intenso y abundante. Los cuadrados pequeños resultan más prácticos, mantienen mejor su forma y permiten disfrutar todas las capas sin que queden demasiado pesados.
- Conservación: guardalos cubiertos en la heladera durante un máximo de 4 días. Separá las porciones con papel manteca si necesitás apilarlas para que la cobertura no se adhiera.
Estos cuadrados quedan especialmente bien cuando la base está húmeda, el centro se mantiene cremoso y la cobertura tiene la firmeza justa.
Servidos apenas atemperados, muestran mejor sus tres texturas.
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