Estos vasitos combinan una base crocante de galletitas, una crema suave de queso y una cobertura abundante de dulce de leche.
Se preparan sin horno, quedan muy vistosos y son ideales para servir como postre individual.

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Ingredientes
Para la base:
- 200 gr de galletitas de vainilla
- 80 gr de manteca derretida
Para la crema de cheesecake:
- 400 gr de queso crema
- 250 ml de crema de leche
- 80 gr de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 150 gr de dulce de leche
Para la cobertura:
- 250 gr de dulce de leche
- 2 cdas de crema de leche
- Galletitas trituradas para decorar
Preparación
- Triturá las galletitas hasta obtener migas finas. Podés hacerlo con una procesadora o colocándolas dentro de una bolsa y pasando un palo de amasar por encima.
- Agregá la manteca derretida y mezclá hasta conseguir una preparación húmeda, similar a la arena mojada.
- Distribuí la mezcla en la base de 6 a 8 vasos pequeños. Presioná suavemente con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso más pequeño para formar una capa pareja.
- Llevá los vasos a la heladera mientras preparás el relleno.
- Colocá el queso crema en un recipiente y mezclalo durante unos segundos hasta que quede suave y sin grumos.
- Agregá el azúcar impalpable, la esencia de vainilla y los 150 gr de dulce de leche. Mezclá hasta que el color y la textura sean uniformes.
- En otro recipiente batí la crema de leche fría hasta que tome cuerpo y forme picos suaves. No debe quedar excesivamente firme.
- Incorporá la crema batida a la mezcla de queso en dos o tres tandas. Integrá con movimientos envolventes para conservar una textura aireada.
- Distribuí la crema de cheesecake sobre la base de galletitas. Podés hacerlo con una cuchara o utilizar una manga para que las capas queden más prolijas.
- Golpeá suavemente la base de cada vaso contra la mesa para eliminar espacios de aire y emparejar el relleno.
- Mezclá los 250 gr de dulce de leche con las 2 cdas de crema de leche. Esto permitirá obtener una cobertura más suave y fácil de distribuir.
- Colocá una capa de dulce de leche sobre cada vasito. Extendela con cuidado hasta cubrir toda la superficie.
- Terminá con galletitas trituradas o pequeños trozos de galletita por encima.
- Llevá los vasitos a la heladera durante un mínimo de 4 horas. Para obtener una consistencia más firme, podés dejarlos enfriar de un día para el otro.
Tips y consejos
- Usá queso crema firme: un queso demasiado líquido puede dejar el relleno con poca consistencia. Si notás que contiene mucho suero, escurrilo durante unos minutos antes de comenzar la preparación.
- Retirá el queso crema con anticipación: conviene que esté ligeramente atemperado para poder mezclarlo sin formar grumos. La crema de leche, en cambio, debe mantenerse bien fría para que pueda batirse correctamente.
- No batas demasiado la crema de leche: debe quedar firme, pero todavía cremosa. Si la batís hasta que esté muy dura, resultará más difícil integrarla y el relleno puede quedar pesado o con pequeños grumos.
- Incorporá la crema con movimientos suaves: usá una espátula y mezclá desde el fondo hacia arriba. Este paso ayuda a conservar el aire incorporado y permite que el cheesecake quede liviano.
- No reemplaces el azúcar impalpable por azúcar común sin procesarla: los cristales pueden no disolverse por completo y dejar una textura arenosa. Si solo tenés azúcar común, procesala hasta que quede bien fina antes de utilizarla.
- Presioná la base sin compactarla en exceso: debe quedar firme para sostener el relleno, pero no tan dura que resulte difícil de comer con una cuchara. Una presión moderada es suficiente.
- No agregues demasiada manteca a las galletitas: si la base queda muy húmeda, puede endurecerse demasiado en la heladera o sentirse grasosa. La mezcla debe mantener su forma cuando se la presiona, pero sin liberar manteca.
- Usá una manga para lograr capas prolijas: además de mejorar la presentación, permite llenar los vasos sin ensuciar los bordes. También podés colocar la mezcla dentro de una bolsa resistente y cortar una punta.
- Aligerá el dulce de leche de la cobertura: mezclarlo con un poco de crema facilita su distribución y permite sacar una cucharada sin que toda la capa superior se desprenda de una vez.
- Controlá la cantidad de dulce de leche: es un ingrediente intenso y bastante dulce. Una capa generosa resulta atractiva, pero no conviene que sea más gruesa que la crema de cheesecake porque podría tapar su sabor.
- Elegí vasos transparentes: las capas son una parte importante de la presentación. Los recipientes bajos y anchos permiten que se vean claramente la base, la crema y la cobertura.
- Dejá suficiente espacio en la parte superior: no llenes los vasos hasta el borde. Reservá aproximadamente 1 cm para colocar la cobertura y la decoración sin que se derrame.
- Respetá el tiempo de refrigeración: aunque la crema parezca firme apenas terminás de armar los vasitos, necesita varias horas para asentarse. El frío también permite que la base absorba un poco de humedad y se vuelva más fácil de comer.
- Agregá la decoración crocante cerca del momento de servir: si las galletitas trituradas permanecen muchas horas sobre el dulce de leche, pueden ablandarse. Para conservar su textura, podés incorporarlas antes de llevar los vasitos a la mesa.
- Para una presentación más atractiva: alterná pequeñas cantidades de crema y dulce de leche en el interior del vaso. Al sacar una cucharada, se verán las diferentes capas sin que el postre quede excesivamente dulce.
- Conservación: mantené los vasitos tapados en la heladera y consumilos dentro de los 3 días siguientes. No conviene congelarlos porque la textura del queso crema puede cambiar al descongelarse.
Servilos bien fríos para que las capas mantengan su forma y la crema conserve una textura suave.
Es un postre fácil de preparar con anticipación y muy práctico para reuniones.
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